
- Lo que comenzó como una deuda emocional con sus raíces, hoy es una marca que representa tradición, innovación y orgullo cafetero. Café Grisales es el reflejo de cómo el campo, con el acompañamiento adecuado, puede convertirse en una oportunidad de vida.
Pereira, 22 de abril de 2025.
Durante años, el campo fue una idea lejana para Francy Helena Grisales. Como muchos jóvenes, creció pensando que las oportunidades estaban en la ciudad. Allí construyó su vida, estudió, trabajó y formó una familia. Sin embargo, había algo pendiente: volver.
Después de casi tres décadas lejos de la ruralidad, y en medio de los cambios que dejó la pandemia, tomó una decisión que transformaría su historia: regresar al origen y cumplir un sueño familiar. Compró una finca en la vereda Alto del Toro, en Dosquebradas, un lugar que encontró deteriorado, pero lleno de potencial.
Lo que parecía un reto imposible, empezó a tomar forma con el trabajo conjunto de sus padres, quienes, con experiencia y amor por la tierra, comenzaron a recuperar cada rincón de la finca.
Aprender desde cero para sembrar futuro

Sin experiencia previa en el mundo del café, Francy emprendió un proceso de formación que transformaría el rumbo de su proyecto. En ese camino encontró un aliado clave: el gobernador Juan Diego Patiño, a través de los programas impulsados para fortalecer el sector rural.
A través de la secretaría de Desarrollo Agropecuario, recibió acompañamiento técnico, capacitaciones especializadas y herramientas fundamentales para iniciar procesos de café de especialidad. Canecas, canastillas, conocimiento y orientación fueron el punto de partida para transformar una finca tradicional en una unidad productiva con visión de valor.
“Yo no sabía nada. Pregunté por venenos, imagínese… hoy hablo de fermentaciones, perfiles y calidad”, recuerda.
Café con historia: nace una marca con identidad

Así nació Café Grisales, un proyecto que honra el apellido de su padre y que comenzó de manera sencilla: vendiendo café a familiares y amigos. Pero detrás de cada taza había algo más poderoso: una historia auténtica.
Con el tiempo, Francy decidió apostar por llevar su producto directamente al consumidor. Su experiencia en el sector comercial le permitió abrir, hace dos años, su primera tienda en el Centro Comercial Pereira Plaza, consolidando una marca que no solo vende café, sino que cuenta su origen.
“Decir que este café lo cultiva mi papá, en Dosquebradas, Risaralda, es lo que realmente conecta con las personas”, afirma.
Del cultivo a la experiencia
La evolución de Café Grisales no se detuvo en la comercialización. Entendiendo que el café es cultura, Francy dio un paso más: abrir las puertas de su finca al turismo.
Así nació el “cofitur”, una experiencia donde visitantes pueden vivir el proceso cafetero de primera mano; cosechar, aprender, recorrer y conectarse con la esencia del campo. Este modelo no solo diversificó sus ingresos, sino que fortaleció el vínculo entre el consumidor y el productor.
Con inversión, adecuaciones y cumplimiento de normativas, hoy la finca es también un destino turístico que promueve prácticas sostenibles y el respeto por el medio ambiente, siendo incluso certificada como negocio verde.
El conocimiento como motor de transformación

Para la Gobernación de Risaralda, historias como la de Café Grisales son el resultado de una apuesta clara por el fortalecimiento del sector cafetero.
“Desde la estrategia de cafés especiales, buscamos que los productores desarrollen nuevas unidades de negocio, generen valor agregado y accedan a mercados más sofisticados”, explicó Daniel Henao, coordinador de cafés especiales de la secretaría de Desarrollo Agropecuario.
Gracias a este acompañamiento, los caficultores no solo mejoran la calidad de su producto, sino que adquieren herramientas para transformar, comercializar y posicionar sus marcas.
Una historia que inspira al territorio

Hoy, Café Grisales es más que una marca; es el símbolo de una nueva generación que vuelve al campo con una visión diferente. Una historia donde el conocimiento, el apoyo institucional y el amor por las raíces se unen para construir oportunidades reales.
Francy no solo recuperó una finca, también transformó la percepción del campo en su propia vida y en la de su familia. Ahora, su mayor responsabilidad es clara. Hacer que el nombre Grisales sea sinónimo de calidad, tradición y orgullo risaraldense.
Información – Fotos: Prensa Gobernación de Risaralda















