En los Juegos Suramericanos de la Juventud, Colombia avanza en la consolidación de su reserva deportiva

Ciudad de Panamá fue el escenario donde Colombia volvió a evidenciar que el camino hacia el alto rendimiento no se mide únicamente en medallas, sino en la solidez de un proceso que empieza desde la base. Los Juegos Suramericanos de la Juventud bajaron su telón y la delegación nacional sumó 89 metales: 26 de oro, 19 de plata y 44 de bronce, resultado que le permitió ubicarse en el cuarto lugar de la tabla general.

Aunque la cifra representa cuatro medallas menos que en la edición de Rosario 2022, el balance adquiere una dimensión distinta al considerar que disciplinas como el patinaje y el ciclismo de pista, en las que Colombia es potencia continental, no hicieron parte del programa. En ese contexto, el análisis trasciende el número de podios y pone el foco en el fortalecimiento estructural de la reserva deportiva.

Ese enfoque encuentra sustento en los datos: el 88 % de los atletas que alcanzaron medalla han hecho parte de los programas del Ministerio del Deporte, evidencia clara de una ruta formativa que se consolida desde las etapas iniciales hasta el deporte de rendimiento.

“Cabe recordar que el Decreto 1052 de 2022 nos dio las líneas para trabajar en etapas en el desarrollo deportivo en cada una de las modalidades. Esto, sumado a una estructura y un trabajo paralelo, se reflejó en estos juegos, donde más del 70 % de los participantes pasaron por Escuelas de Talentos, Juegos Intercolegiados o PAD, y fortalecieron su desarrollo con los Juegos Nacionales Juveniles. A ello se le suma que el 88% de los podios obtenidos fueron de deportistas que cruzaron por estos procesos”, destacó Rodrigo Moreno, líder técnico de talento y reserva.

Durante los juegos, Colombia alcanzó el primer lugar en disciplinas como atletismo, tenis de mesa, golf y arquería, resultados que proyectan el potencial competitivo del país en el mediano y largo plazo. “Los procesos no son inmediatos; se fortalecen con el tiempo y los resultados se verán con el pasar de los años”, añadió Moreno.

El balance también resalta que la consolidación de la reserva deportiva es un trabajo conjunto, en el que convergen el Ministerio del Deporte, las federaciones y los entes territoriales que acompañan a los atletas desde sus primeras etapas.

Estos juegos fueron el primer gran reto internacional del ciclo para la reserva deportiva colombiana, en una cita que reunió a cerca de 2.000 atletas de 15 países del continente y que permitió medir el nivel competitivo de las nuevas generaciones. En ese contexto, los resultados obtenidos ratifican que el país cuenta con una base sólida de talentos en formación, capaces de responder en escenarios de exigencia internacional.

El calendario continúa con desafíos clave para esta generación. En el horizonte aparecen los Juegos Bolivarianos de la Juventud Caracas 2026 y los Juegos Olímpicos de la Juventud en Dakar. Estos escenarios no solo representan una oportunidad de competencia, sino también un paso más en la consolidación de procesos a largo plazo.

Colombia cierra su participación en Ciudad de Panamá con una certeza: la reserva deportiva avanza con bases firmes, alimentando un sistema que no solo busca resultados en el presente, sino que construye el camino hacia el futuro del deporte colombiano.

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