14 de los 18 emprendimientos apoyados por la Gobernación de Risaralda en la feria Sabor a Mí son liderados por mujeres que transformaron sus sueños en empresas llenas de identidad

Pereira, 18 de mayo de 2026.

Hay mujeres que no venden productos. Narran su historia a través de ellos, sus ganas, aquella resistencia que caracteriza a la mujer risaraldense. Con sus emprendimientos se aferran a esa forma silenciosa y poderosa de sostener sus hogares. En la feria gastronómica Sabor a Mí, que se desarrolló del 15 al 17 de mayo en Expofuturo.

De los 18 emprendimientos respaldados por la administración departamental liderada por el gobernador Juan Diego Patiño Ochoa, 14 son liderados por mujeres. Ellas, decidieron convertir recetas familiares, cultivos artesanales y sueños heredados en una oportunidad para hacer más grande a Risaralda.

En medio del aroma a cacao, arepas recién hechas y humo de leña, aparece Ana María Lozano, emprendedora de Cacao Mi Aura, un proyecto nacido en la vereda La Armenia de Marsella, donde junto a su hermana Carolina transforman artesanalmente un cultivo agroecológico familiar en chocolates, barras energéticas y experiencias turísticas rurales.

“Nosotras las mujeres somos resilientes y capaces. Todas tenemos habilidades, así seamos profesionales o amas de casa. Soñar no es imposible, solamente es pensarlo y accionarlo”, expresó Ana María mientras mostraba orgullosa sus productos elaborados cien por ciento con cacao puro.

Su voz tiene la tranquilidad de quienes aprendieron a construir desde la tierra. Y quizá por eso su emprendimiento no solo vende chocolate, vende la posibilidad de volver a lo natural, de reconectar con el campo y de creer otra vez en lo hecho a mano.

A pocos metros, entre especias y chorizos ahumados lentamente en leña natural, Luceli Alvarán cuenta la historia de Sagrado Chorizo, un negocio que levantó junto a su hija hace apenas dos años en Santa Rosa de Cabal.

Allí no existe la prisa industrial. Todo se pica a mano. Todo madura lentamente. Como las historias importantes.

“Cuando uno quiere, se puede. Hay dificultades, claro, pero emprender ha sido la mejor decisión de nuestra vida”, afirmó Luceli.

Y entonces aparece Daniela Bermúdez. Sonríe mientras habla de su abuela Carmen. Porque Mi Dulce Carmen nació precisamente de la nostalgia. De esas cocinas donde las abuelas parecían curar cualquier tristeza con una arepa caliente y una conversación eterna.

Cada una de sus recetas, arepas de plátano, yuca o remolacha, es un homenaje familiar convertido en emprendimiento.

“Somos muy berracas, esa es la palabra. Somos muy echadas para adelante y yo lo estoy dando todo por este sueño”, dijo Daniela mientras cientos de visitantes recorrían Expofuturo buscando sabores auténticos.

La Gobernación de Risaralda continúa fortaleciendo espacios donde las mujeres puedan crecer económicamente, entendiendo que cuando se impulsa a una mujer, también se fortalece un hogar entero, una familia y una comunidad.

Información – Fotos: Prensa Gobernación de Risaralda



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