La perseverancia también se gradúa: La historia de Paydieg Nathalia, una médica que nunca dejó de creer

Hay sueños que llegan en la primera oportunidad y otros que ponen a prueba la paciencia, la fe y la perseverancia. El de Paydieg Nathalia Márquez Parra tardó tres años en abrirse paso, pero cuando finalmente llegó, confirmó que cada espera había valido la pena.

Hoy, graduada del programa de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Tecnológica de Pereira, Paydieg recuerda que la historia comenzó el día que decidió dedicar su vida al servicio de los demás.

Durante tres años presentó, una y otra vez, los procesos de admisión para ingresar a Medicina «Hubo momentos en los que pensé que tal vez este sueño no era para mí», recuerda. Sin embargo, en lugar de renunciar, decidió seguir preparándose. Realizó un pre-médico de la UTP y posteriormente ingresó al programa de Ciencias del Deporte y la Recreación. 

Lejos de sentirse en pausa, esa etapa fortaleció su vocación. Aprendió anatomía, participó en campañas de donación de sangre, vivió experiencias de trabajo comunitario y comprendió que servir a los demás sería siempre el centro de su proyecto de vida, en 2019 fue admitida en el programa de Medicina.

En ese camino aparecieron profesores que dejaron una huella imborrable. “Recuerdo con gratitud al profesor Mogollón, a la profesora Natalia de Pediatría, al profesor Ruiz, al doctor Rodolfo, a Dianita y al decano de la Facultad y siento un agradecimiento especial al doctor Borraez, quien me abrió las puertas de la investigación, de los simposios científicos y del mundo de la cirugía”.

En su memoria aparecen los amigos que hicieron más llevaderas las largas jornadas de estudio, las noches sin dormir y los turnos interminables «La universidad me enseñó que nadie recorre una carrera solo. Siempre hay alguien que te escucha, que te acompaña y que cree en ti.»

Este día lo celebra con las personas más incondicionales de su proceso académico: Su familia. Ellos celebraron cada pequeño paso: las madrugadas camino al hospital, las largas esperas mientras terminaban los turnos, los sacrificios silenciosos y los abrazos que siempre le recordaron que nunca estaba sola. «Hoy puedo decir con el corazón lleno de gratitud que este título que lleva mi nombre pertenece realmente a todas esas personas que caminaron conmigo durante todo este proceso.»

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Prensa: UTP



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