
El camino universitario de Manuela Duque comenzó en un contexto atípico: en plena pandemia y a través de pantallas. Sin embargo, lo que inició entre la virtualidad de los primeros semestres terminó convirtiéndose en una extraordinaria travesía académica internacional que hoy la posiciona como Ingeniera Mecánica y estudiante distinguida de la Universidad Tecnológica de Pereira y futura magíster por una prestigiosa institución europea.
«Yo esta universidad la amo, me ha dado demasiadas oportunidades», afirma Manuela con un profundo sentido de gratitud al recordar su paso por la UTP.
Su dedicación la llevó a acceder a una de las oportunidades de movilidad más exigentes y enriquecedoras de la UTP: el convenio de doble diploma con la Escuela Nacional de Ingenieros de Metz (ENIM) en Francia.

En agosto de 2024, tras culminar su octavo semestre en Pereira, Manuela emprendió viaje hacia Europa para integrarse al programa de Ingeniero Generalista y, de manera simultánea, cursar una maestría enfocada en la optimización de procesos mecánicos. Dos años de intenso aprendizaje, pasantías e inmersión cultural que culminaron recientemente con su regreso al país hace apenas una semana.
«Fue una experiencia increíble para sumarle a toda esta aventura. Mañana recibo mi título de Ingeniería Mecánica en la UTP, mientras que la ceremonia de mi título en Francia será en octubre y la sustentación final de mi maestría en septiembre», explica sobre el riguroso proceso de titulación conjunta.

Tomar la decisión de regresar a Colombia tras vivir la realidad profesional en el exterior no fue tarea sencilla. Aunque reconoce que la tentación de quedarse en Francia con ofertas laborales era grande, la visión de Manuela siempre fue clara:
«En Francia hay muchas oportunidades y uno de los miedos al volver es renunciar a eso, pero a largo plazo yo veía mi vida aquí. Para mí no tenía sentido construir algo allá si mi deseo final siempre fue regresar a mi país».

Lejos de alejarse de la formación de alto nivel, Manuela tiene un propósito claro para su futuro cercano. Su pasión no solo está en la industria, sino en el conocimiento: «Amo la academia y me encantaría poder continuar mi recorrido académico acá, posiblemente con un doctorado. Estoy evaluando opciones para seguir por ese camino».
Al mirar atrás, Manuela no duda en destacar la calidad humana y académica que la acompañó desde el primer día. Grandes profesores, amigos entrañables para toda la vida y el apoyo incondicional de su familia fueron el pilar que sostuvo cada desvelo, cada viaje y cada logro.
Hoy, la UTP despide con orgullo a una graduada que demostró que las fronteras no existen cuando hay disciplina, pasión y el respaldo de una educación pública de excelencia.







Prensa: UTP















