
4 de agosto de 2026.
El presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, reunió en Barranquilla a alcaldes y secretarios de Seguridad de las principales ciudades del país para coordinar las acciones que el nuevo Gobierno emprenderá desde el 7 de agosto para enfrentar la criminalidad y garantizar la protección de todos los colombianos. «Vamos a recuperar el orden, fortalecer la autoridad y devolver la tranquilidad a cada rincón de Colombia», afirmó el presidente electo al abrir el encuentro, que marca el inicio de una política de seguridad urbana articulada, sin fisuras entre lo que ocurre en las ciudades y en el campo. «La soberanía es una sola y debe ejercerse en las fronteras, en las carreteras, en las veredas, en los barrios, en los puertos y en cada lugar donde un colombiano necesite protección de la autoridad».

El nuevo mandatario fue categórico en su diagnóstico: cuando el crimen determina la conducta de una comunidad, no se está ante una sucesión de delitos, sino ante una disputa por el poder. «No podemos aceptar que salir a trabajar, abrir un establecimiento, utilizar el transporte público o regresar al hogar después del anochecer sean actividades de alto riesgo. Tampoco podemos admitir que el comerciante incorpore la extorsión a sus gastos, que las familias abandonen los parques y que nuestros jóvenes crezcan aprendiendo cuáles son las calles que manda una banda delincuencial». El presidente electo señaló que el territorio no se controla con declaraciones ni discursos: se controla con presencia, inteligencia, mando, tecnología, coordinación institucional y capacidad de permanecer en el terreno.
El presidente electo también rindió un reconocimiento a la Fuerza Pública, maltratada y vilipendiada durante el cuatrienio que termina, mientras el gobierno saliente contemporizaba con bandas criminales y terroristas. «Ese tiempo ha terminado, porque llegó el tiempo del orden y la ley en Colombia», afirmó De La Espriella, comprometiendo ante los alcaldes presentes una política de seguridad urbana integral que no distingue entre ciudad y campo, que fortalece la autoridad de la Fuerza Pública y que pone al Estado, no al crimen, a determinar las reglas de convivencia en cada rincón del país.
Oficina de Prensa del Presidente Electo de la República de Colombia
Equipo Revista Espectacular2000















