
Bogotá D.C., 7 de octubre de 2026.
Desde 1992, el patio interior ubicado en la primera planta del Palacio de San Carlos, localizado detrás de la escalera del vestíbulo principal, ha sido reconocido histórica y tradicionalmente como el “Patio de los Novios”. En 2023, durante la administración del entonces canciller Álvaro Leyva, se le cambió el nombre de “Patio Quintín Lame”, líder indígena.
La medida busca contribuir a la preservación de la autenticidad histórica y cultural del Palacio de San Carlos, sede oficial de la Cancillería de Colombia y uno de los bienes inmuebles más representativos del patrimonio histórico y arquitectónico de la Nación.
La memoria de los edificios patrimoniales no solo se expresa a través de sus elementos arquitectónicos y bienes muebles, sino también mediante los nombres que, a lo largo del tiempo, han identificado y dado significado a sus espacios interiores. Estas denominaciones constituyen parte integral del patrimonio cultural e histórico de los colombianos.

Con la expedición de la nueva resolución, el Ministerio de Relaciones Exteriores restablece su denominación histórica original, en concordancia con el deber institucional de custodiar, proteger y transmitir a las futuras generaciones los valores culturales asociados a uno de los escenarios más importantes de la historia republicana de Colombia.
“Como custodios del Palacio de San Carlos, tenemos la responsabilidad de preservar su autenticidad histórica y cultural. Restablecer la denominación tradicional del Patio de los Novios fortalece la memoria institucional de la Cancillería y contribuye a la protección integral de nuestro patrimonio histórico”, señaló el ministro Omar Bula.
La decisión también se enmarca en una visión de defensa de los valores tradicionales, el respeto por la historia nacional y la protección de los símbolos que han acompañado la construcción de la institucionalidad colombiana. Para la Cancillería, conservar la nomenclatura histórica de los espacios patrimoniales permite una comprensión más fiel de la evolución del Estado colombiano y reafirma el compromiso del país con la preservación de su legado histórico.

Asimismo, el restablecimiento de esta denominación representa una expresión de soberanía cultural, entendida como la capacidad de una nación para proteger y valorar su propia memoria histórica, sus tradiciones y los elementos constitutivos de su identidad. La defensa del patrimonio nacional es también una forma de fortalecer la continuidad institucional y el sentido de pertenencia de los colombianos con su historia.
La preservación de las denominaciones históricas facilita la interpretación de los bienes patrimoniales, protege los valores culturales asociados a estos inmuebles y garantiza que la memoria institucional permanezca vigente como parte fundamental de la identidad del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Equipo Revista Espectacular2000 – M.R.E














