
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, en su calidad de Presidencia Pro Tempore de la Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe (AILAC), lideró la participación del grupo y del país en la COP30, impulsando decididamente la acción climática y posicionando a la región como un bloque comprometido, ambicioso en sus metas y con una perspectiva propia del Sur Global.
La delegación estuvo encabezada por la directora de Asuntos Económicos, Sociales y Ambientales, Diana Mejía Molina, y conformada por un equipo alineado con la visión ubicada a la vanguardia de la discusión climática.

Desde la inauguración de la cumbre, el Ministerio de Relaciones Exteriores, hablando en nombre de AILAC, subrayó que esta debía ser una COP de implementación y ambición, especialmente en un contexto marcado por el año más cálido registrado y por el reconocimiento internacional de que superar el límite de 1,5 °C es inminente. El bloque recordó que la acción climática debe responder al mandato central de la Convención: proteger el sistema climático en beneficio de las generaciones presentes y futuras.
La participación de Colombia destacó por su liderazgo diplomático como Presidencia Pro Tempore de AILAC y por sus propuestas en materia de financiamiento directo para pueblos indígenas, pueblos afrodescendientes y comunidades locales; transición justa, ordenada y equitativa más allá de los combustibles fósiles; y sinergias entre biodiversidad, cambio climático y desertificación.

Tras dos semanas de trabajo, se alcanzaron resultados tangibles que permitirán avanzar hacia una acción climática decidida y urgente. Entre los principales logros se encuentran:
- Compromiso para triplicar el financiamiento de adaptación por parte de los países desarrollados.
- Mejoras en la transparencia del financiamiento climático (Artículo 9.5).
- Adopción del Plan de Acción de Género de Belém, fundamental para la justicia climática.
- Avances en las discusiones para profundizar las sinergias entre cambio climático y biodiversidad, tanto en las negociaciones como mediante el fortalecimiento del trabajo coordinado entre las secretarías de las convenciones de biodiversidad y cambio climático.

No obstante, persisten retos significativos que requerirán mayores debates en futuras Conferencias de las Partes, especialmente en temas como la Meta Global de Adaptación, el Programa de Trabajo de Mitigación y la eliminación de las brechas que enfrentan los países en desarrollo para acceder al financiamiento y otros medios de implementación, esenciales para una transición justa, ordenada y equitativa más allá de los combustibles fósiles.
Al cierre de la COP30, Colombia, en nombre de AILAC, reiteró que una transición justa requiere claridad, honestidad y respaldo financiero real, evitando retrocesos frente al límite de 1,5 °C, tal como lo respalda la mejor ciencia disponible del IPCC y la reciente opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia.

El país recordó que las comunidades latinoamericanas ya enfrentan impactos climáticos severos sequías, incendios, inundaciones y desplazamientos y que el proceso multilateral debe generar resultados concretos. “Nuestro último llamado es a enfocarnos en las transformaciones urgentes que requiere el mundo. La razón, la ambición, la cooperación, la solidaridad y la responsabilidad deben ser el corazón del proceso. No podemos permitirnos perdernos en una arquitectura cada vez mayor de documentos, diálogos, programas de trabajo y talleres sin resultados, que consumen energía pero no generan impacto. El mundo espera resultados, no procesos”, afirmó la directora de DIESA.
Colombia reiteró su compromiso de continuar guiando una agenda climática basada en transparencia, equidad, ambición y ciencia, en beneficio de la región y del planeta.















