
El banco Fonplata valora el resultado de la última cumbre climática de la ONU, la COP30, pero considera que se debe agilizar la forma en que el dinero para el combate al cambio climático llegue directamente a las ciudades, dijo en una entrevista con EFE la presidenta ejecutiva de ese organismo, la brasileña Luciana Botafogo.
Fonplata, institución de fomento al desarrollo integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, participó en la conferencia sobre cambio climático de la ONU celebrada en la ciudad amazónica de Belém, que según Botafogo ha dejado «dos señales distintas».
En el capítulo de los avances, citó que se haya reconocido «la necesidad de triplicar la financiación para la adaptación, las infraestructuras y la resiliencia climática», lo cual constituye «un marco importante».
También valoró la búsqueda de un «marco global de indicadores sobre adaptación» y el reconocimiento de que la transición debe ser «justa» en función de las necesidades y realidades de cada uno los países.
Entre las asignaturas que han quedado pendientes ubicó la falta de consensos para «una hoja de ruta clara» para el abandono de los combustibles fósiles y la «incertidumbre» que persiste en cuanto al acceso a los recursos, sobre todo para los municipios.
Poner la mirada en los universos locales

«Ya está definido el déficit de financiación», pero todavía «hay un problema clave» y es que «los recursos, incluso los disponibles, no llegan a las ciudades», indicó la presidenta ejecutiva de Fonplata, un banco que justamente trabaja en ese universo local, en zonas de fronteras y en medianos y pequeños municipios.
Según Botafogo, «la posición de Fonplata es muy clara: se debe apoyar a los gobiernos subnacionales y a los municipios», pues esos son los ámbitos en los que se identifican los problemas reales de cada sociedad y también las soluciones.
«Los problemas están en los territorios, en las ciudades, y los fondos están a niveles nacionales o globales», señaló.
Según Botafogo, la financiación otorgada por Fonplata u otros bancos regionales o multilaterales necesita «garantías soberanas» otorgadas por Estados nacionales, lo cual burocratiza los procesos y demora el inicio de obras que muchas veces son urgentes.
En ese sentido, explicó que Fonplata «puede ser un puente entre los grandes actores y los grandes bancos con los municipios», pues tiene como «diferencial» unos sistemas más ágiles y su atención puesta en las realidades locales.
«Somos el banco de la última milla», declaró, para insistir en que «la obra no está en la nación ni en un párrafo de la negociación de la COP», sino en los gobiernos locales, que son quienes «saben cuál pueblo necesita drenaje, más agua o qué cerro se va a caer».
En ese marco, destacó la participación de Fonplata en proyectos asociados a un ambicioso plan de integración física promovido por Brasil en Suramérica, mediante los cuales se busca conectar las carreteras, hidrovías y otras infraestructuras «a las ciudades y pueblos» aledaños a esas grandes obras.
Apertura a nuevos socios

Botafogo explicó que Fonplata, cuya cartera de créditos está dirigida exclusivamente a los sectores públicos, ha duplicado su capital hasta los 6.500 millones de dólares y tiene un volumen de aprobaciones y desembolsos de entre 600 y 700 millones de dólares anuales.
La intención es aumentar esos créditos a un nivel de unos 1.000 millones de dólares anuales, pero para eso la institución requiere otros organismos dispuestos a «cofinanciar», así como también bajara como opción una apertura a nuevos socios.
En esa dirección, dijo que ya existen conversaciones con varios países, entre los que citó a España y Portugal, muy «próximos al Mercosur», pero también a naciones del norte de Europa, asiáticas y del mundo árabe.
Eso, sin dejar de reforzar el carácter de banco regional, que ha llevado a entablar negociaciones similares con Colombia, Panamá, El Salvador y República Dominicana, entre otros países de Latinoamérica interesados en sumarse a la institución.
EFE















