21 de febrero: Día Internacional para la Protección de los Osos, un llamado urgente a conservar sus hábitats

  • Una fecha que llama la atención sobre la conservación de especies vulnerables como el oso andino, clave para la regeneración de los bosques y hoy amenazado por la pérdida de hábitat y el cambio climático.

Pereira, Risaralda 21 de febrero de 2026.

Cada 21 de febrero se conmemora el Día Internacional para la Protección de los Osos, una fecha que busca crear conciencia sobre la conservación de las ocho especies de osos que existen en el mundo: panda gigante, oso malayo, oso pardo, oso perezoso, oso negro asiático, oso polar, oso negro americano y oso andino.

Esta jornada resalta su papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas y la urgente necesidad de protegerlos frente a amenazas como la pérdida de hábitat y el cambio climático. Varias de estas especies han sido clasificadas en estado vulnerable, como el oso andino, el único que habita en Suramérica, presente en países como Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador y Bolivia.

El oso andino se caracteriza por su pelaje que puede variar entre negro, rojizo o marrón, con distintivas manchas blancas o crema alrededor de los ojos, mejillas, hocico y barbilla. Estas marcas son únicas en cada individuo. Un macho adulto puede alcanzar entre 1,90 y 2,22 metros de altura cuando se levanta sobre sus patas traseras y pesar hasta 175 kilogramos, mientras que la hembra mide entre 1,12 y 1,70 metros y pesa alrededor de 60 kilogramos.

Su alimentación es principalmente herbívora; consume puyas, bromelias y frutos dulces, aunque de manera ocasional puede cazar venados o alimentarse de ganado y otros animales domésticos. Es una de las especies de oso más pequeñas del mundo, comparable con el oso malayo, especialmente si se contrasta con el oso pardo, cuyo peso puede alcanzar los 500 kilogramos y medir hasta 2,95 metros erguido sobre sus patas traseras.

Más allá de sus características físicas, el oso andino cumple una función ecológica invaluable. Al recorrer amplias extensiones de bosque y alimentarse de frutos, dispersa semillas a lo largo de su trayecto. Muchas de estas semillas germinan posteriormente, ayudando a la regeneración natural del bosque. De esta manera, el oso andino no solo es un símbolo de la biodiversidad andina, sino también un arquitecto natural que contribuye activamente a la salud y sostenibilidad de los ecosistemas donde habita.

En este Día Internacional para la Protección de los Osos, el llamado es claro: proteger sus hábitats es proteger el equilibrio de nuestros bosques y el futuro de la biodiversidad.

Fotos: Prensa CARDER



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