América Latina: ¿un desastre político y económico o una región por la cual vale la pena apostar?

Europa tiende a creer que, desde Argentina hasta México, todos los países de la región sufren una creciente inestabilidad política, económica y social.

La verdad es que no sorprende esta percepción, después de leer casi a diario durante las últimas semanas crónicas publicadas en El País sobre América Latina. La mayoría de ellas muy bien documentadas por sus corresponsales o enviados especiales. Sobre conflictos políticos, catástrofes naturales, el imparable avance de las mafias del narcotráfico, la corrupción, las tendencias autocráticas de muchos de sus líderes, dejando a los opositores solo dos opciones, o emigrar o correr el riesgo de un largo encarcelamiento, así como los múltiples problemas económicos.

Como ejemplos, algunos titulares sobre la situación en Argentina: “Milei intenta aprobar contra reloj la ley para desmantelar el Estado argentino”, “Milei entierra con un abrazo la campaña de descalificativos al papa Francisco” o “La pobreza en Argentina sube ocho puntos en enero hasta el 57% de la población”. Los textos apelan al presidente argentino que deje de lado sus “experimentos anarcocapitalistas”, escuche a la calle y negocie las medidas de su “ley ómnibus”, el proyecto que busca modificar a fondo la estructura política, económica y social del país. O, como reflexionaba un editorial del periódico: “Haría bien pues el presidente de aparcar la demagogia y el tono incendiario de su discurso y asumir que ha llegado el momento de la ´realpolitik´”.

En Brasil, al presidente Lula le sigue atormentando su antecesor: “La policía de Brasil acusa de golpismo a Bolsonaro y a varios generales retirados”. En Chile, al presidente Boric le sigue angustiando el fuego al parecer intencionado en el centro-sur del país, cuyas imágenes estremecieron al mundo: “Un centenar de muertos y 3.000 casas calcinadas en un incendio en Chile”. En Ecuador y Colombia, a los gobernantes les sigue preocupando el creciente poder desestabilizador del narcotráfico: “El asesinato del fiscal en Ecuador desconcierta al Gobierno de Noboa” y “El Gobierno de Colombia declara la emergencia penitenciaria”.

En Venezuela, a Nicolás Maduro le sigue obsesionando cualquier opositor que le pueda hacer sombra. Esta vez, la víctima es María Corina Machado, a la que ha inhabilitada para ser su rival en las elecciones generales de este año. Lo que llevó a El País al siguiente titular de un artículo de opinión: “El cerco represivo del chavismo”.

En América Central, los artículos sobre Nicaragua El Salvador también tienen a sus presidentes Ortega y Bukele como protagonistas: “Nicaragua, dictadura sin fondo” y “El Salvador entra en una era de líder y partido únicos”. A destacar también dos magníficas columnas de opinión del escritor cubano Leonardo Padura y su colega mexicano Jorge Volti, describiendo la situación en sus respectivos países: la primera “Más polvo en el viento”, explicando por qué el exilio ha sido parte sustancial de la historia cubana desde los orígenes de la nación ; y la segunda “El México de López Obrador”, acusando al presidente saliente de entregar a su más que probable sucesora Claudia Sheinbaum un país que apenas se ha transformado desde 2018 .

Después de leer todos estos artículos, los que siempre quieren ver el vaso tirando a vacío llegarán a la conclusión que América Latina lo tiene más difícil hoy que ayer por sus problemas políticos, económicos y sociales. Como publicaba El País en un Extra sobre infraestructuras: “La polarización política, que se extiende por todo el mundo, obliga a las compañías a minimizar sus riesgos trabajando en países con la máxima seguridad jurídica, abiertas al arbitraje internacional y con estabilidad gubernamental, lo que encarece los proyectos y exige un mayor margen de ganancias”. Mal asunto pues para América Latina, que compite globalmente por atraer inversiones.

Pero hay otros artículos que dan motivos para el optimismo. Por ejemplo, uno bajo el título “El Banco de España informa de una desaceleración económica en América Latina”. Es verdad que, según el banco, la región crecerá este año solo un 1,3%, frente al 2% de 2023. Pero también es verdad que las previsiones para la Unión Europea son igual de malas. Además, señala varios desarrollos positivos en la región americana. Primero, una moderación de los conflictos sociales y políticos: “Después de alcanzar máximos locales en algunos países – tras el asalto al Congreso en Brasil, la destitución del presidente Castillo en Perú y la crisis desatada en Colombia por la financiación de la candidatura del presidente –, las tensiones políticas y sociales se apaciguaron hasta situarse en niveles por debajo de los de comienzos de 2022… Este nuevo contexto de menor tensión podría contribuir a un clima algo más favorable para la aprobación de reformas estructurales que ayuden a aumentar el crecimiento potencia”. Y segundo, un incremento del sector manufacturero, “apreciado en países como México, donde la actividad económica sigue en acenso”.

Otro ejemplo: el artículo de José Juan Ruiz, presidente del Real Instituto Elcano, publicado en El País Negocios el 18 de julio de 2023 bajo el título “Por qué importa América Latina”. Con datos interesantes. Primero, que “la pérdida de peso de sus economías en el PIB mundial – del 12% en 1980 al 7,2% en 2023 – no es una validación del declive latinoamericano – la UE duplica el ´fracaso´ de América Latina al perder 12 puntos y no 5 –, sino la prueba del éxito de China”. Segundo, que “la región ha pasado de ser protagonista a actor de reparto en la generación y contagio de crisis. Mientras que entre 1970 y el año 2000 tuvo una de cada tres crisis globales, en las primeras dos décadas del XXI ha tenido una de cada seis … Esa mayor estabilidad ha permitido la creación de una amplia clase media, la reducción de la desigualdad y la erradicación de la pobreza extrema. Gracias a una nueva generación de políticas sociales, incluso sostener una mayor salud y educación en una región que hoy tiene el índice de desarrollo humano más alto de los países emergentes”.

José Juan Ruiz termina escribiendo: “Si la UE y América Latina esta vez miran a los datos en lugar de al relato, quizás se puedan dar cuenta de la inmensa oportunidad que ambos tienen al alcance de su mano. Solo hace falta menos arrogancia, más conocimiento mutuo y negociar con realismo. Los intereses y valores compartidos están esperando. Como Godot”.

El instrumento “Global Gateway”, puesto en marcha por la Comisión Europea como respuesta a la exitosa política de cooperación china en las décadas pasadas, puede ser clave en las relaciones futuras UE-América Latina y el Caribe. Quiere impulsar inversiones conjuntas, a través de una cooperación más estrecha entre las instituciones y el sector privado de ambas regiones. Que fomente alianzas en los campos de las infraestructuras, la transición energética y la digitalización. En beneficio de todas las partes involucradas.

¡Ojalá se puedan leer pronto en El País y otros medios artículos sobre el éxito de esta iniciativa ilusionante! 

FUENTE: MUNDIARIO/CARSTEN MOSER


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