
- A 20 años del incendio forestal que consumió 2.374 hectáreas de páramo en el Parque Nacional Natural Los Nevados, la CARDER reunió a autoridades ambientales, organismos de socorro y entidades territoriales para recordar las lecciones que dejó esta emergencia
Pereira, Risaralda. 10 de julio de 2026.
Con un conversatorio realizado en las instalaciones de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), autoridades ambientales, organismos de socorro, Fuerza Pública y entidades territoriales reflexionaron sobre la importancia de cuidar los páramos del departamento, ecosistemas estratégicos para la regulación del agua, la conservación de la biodiversidad y la estabilidad climática. La jornada también recordó los 20 años del incendio forestal ocurrido entre el 5 y el 12 de julio de 2006 en el Parque Nacional Natural Los Nevados, una emergencia que afectó cerca de 2.374 hectáreas de ecosistemas de alta montaña y dejó valiosas lecciones sobre prevención, educación ambiental y corresponsabilidad ciudadana.
En el encuentro participaron representantes de la CARDER, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Defensa Civil, Policía de Carabineros, Policía de Búsqueda y Rescate, Bomberos Oficiales y Bomberos Voluntarios de Pereira, Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya, Cruz Roja Seccional Risaralda, Aguas y Aguas de Pereira, DIGER Pereira, así como la Coordinación Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres.
Durante la jornada se destacó que los páramos cumplen una función ecológica esencial para la vida. Estos ecosistemas captan, almacenan y regulan el agua que abastece a miles de familias, protegen el suelo frente a la erosión, capturan carbono y albergan especies únicas adaptadas a las condiciones extremas de la alta montaña. En Risaralda, su conservación es fundamental para garantizar la seguridad hídrica, la biodiversidad y el equilibrio ambiental de la región.
La CARDER enfatizó que cuidar los páramos no es solo una tarea institucional, sino una responsabilidad compartida que debe comenzar con la educación ambiental. Comprender su fragilidad y su valor ecológico permite prevenir prácticas que los deterioran, como las quemas, la expansión de actividades agropecuarias en zonas no permitidas, la disposición inadecuada de residuos y el tránsito irresponsable por áreas sensibles. La formación ciudadana, especialmente en niños, jóvenes y comunidades rurales, es clave para promover una cultura de respeto por estos territorios.
En el conversatorio también se recordó que el incendio de 2006 evidenció la vulnerabilidad de los ecosistemas de alta montaña frente a factores climáticos y antrópicos. Las condiciones de viento, la presencia de material vegetal seco y las dificultades de acceso al terreno hicieron más compleja la atención de la emergencia, afectando hábitats, fragmentando coberturas vegetales y alterando humedales estratégicos para la regulación hídrica.
Como una de las principales lecciones aprendidas, la CARDER lideró la creación de la Comisión Permanente de Incendios de Cobertura Vegetal, un espacio de articulación interinstitucional que ha permitido fortalecer la prevención, la preparación y la respuesta frente a emergencias forestales. Esta experiencia demuestra que la protección de los páramos requiere coordinación, conocimiento técnico y, sobre todo, una ciudadanía informada y comprometida con el cuidado del territorio.
A dos décadas de aquella emergencia, la CARDER reiteró que proteger los páramos de Risaralda significa proteger el agua, la vida y el futuro. Por ello, hizo un llamado a fortalecer la educación ambiental como herramienta para que las comunidades reconozcan el valor de estos ecosistemas y asuman un papel activo en su conservación, entendiendo que su función ecológica es indispensable para el bienestar de las generaciones presentes y futuras.
Información – Fotos: Prensa CARDER















