
- En la Reunión Ministerial sobre el Clima de Copenhague, Colombia instó a la comunidad internacional a reforzar la acción climática y preservar la solidez del sistema multilateral de negociaciones, en un contexto marcado por la creciente preocupación por un posible fenómeno de “Súper Niño” y los desafíos para cumplir las metas del Acuerdo de París.
Copenhague, Dinamarca, 25 de mayo de 2026.
Colombia participó en la Reunión Ministerial sobre el Clima de Copenhague, uno de los principales escenarios de diálogo político internacional para impulsar acuerdos y elevar la ambición climática de cara a las próximas cumbres globales sobre cambio climático.

El encuentro, convocado por el Gobierno de Dinamarca, reunió a representantes de alto nivel de distintos países, así como a la Presidencia de Brasil para la COP30 y a Turquía y Australia como presidencias compartidas de la COP31. Durante las sesiones se discutieron temas estratégicos para el futuro de la agenda climática internacional, entre ellos la implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), el fortalecimiento de la adaptación y la resiliencia, la movilización de financiamiento climático, la lucha contra la deforestación y la transición más allá de los combustibles fósiles.
En representación de Colombia, la directora de Asuntos Económicos, Sociales y Ambientales de la Cancillería, embajadora Diana Mejía, presentó las prioridades del país de cara a la 64.ª sesión de los Órganos Subsidiarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (SB64), que se celebrará en junio en Bonn, Alemania.

Durante su intervención, la diplomática señaló que el mundo ha entrado en una nueva etapa del Acuerdo de París, centrada cada vez más en la implementación efectiva de los compromisos climáticos, en momentos en que persiste una brecha significativa entre las metas acordadas por los Estados y los resultados alcanzados.
En este contexto, Colombia advirtió que el énfasis en la implementación no puede traducirse en un debilitamiento de las negociaciones multilaterales. Por el contrario, insistió en la necesidad de preservar principios fundamentales como la transparencia, la inclusión, la integridad de los procedimientos y el liderazgo de las Partes, elementos considerados esenciales para garantizar la legitimidad y eficacia del régimen climático internacional.

La delegación colombiana destacó que la implementación y la negociación multilateral deben avanzar de manera complementaria y reforzarse mutuamente de cara a la COP31, prevista para noviembre en Antalya, Turquía. Según explicó, una agenda centrada exclusivamente en la ejecución de compromisos podría generar fragmentación y reducir la ambición colectiva, mientras que las negociaciones sin resultados concretos corren el riesgo de perder relevancia frente a la urgencia de la crisis climática.
Durante la reunión, varias delegaciones reconocieron el liderazgo de Colombia y de los Países Bajos en la construcción de una coalición internacional orientada a acelerar la transición más allá de los combustibles fósiles, iniciativa impulsada tras la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, realizada en Santa Marta en abril de este año.

La participación colombiana también estuvo marcada por el llamado a fortalecer la cooperación internacional frente a los crecientes riesgos climáticos. Este mensaje cobra especial relevancia ante las alertas sobre el posible desarrollo de un fenómeno de “Súper Niño” durante el segundo semestre del año, situación que podría afectar la seguridad energética y alimentaria de numerosos países, incrementar el riesgo de incendios forestales y agravar los efectos de las sequías en distintas regiones del planeta.
Con su intervención en Copenhague, Colombia reafirmó su compromiso con una acción climática más ambiciosa, basada en la ciencia, la cooperación internacional y el fortalecimiento del multilateralismo, como pilares fundamentales para enfrentar los desafíos de la crisis climática global.
M.R.E















