Colombia postula ante la UNESCO los saberes ancestrales sobre la planta de coca como patrimonio cultural inmaterial

Colombia presenta ante la UNESCO el expediente titulado “Salvaguardia de los Sistemas de Conocimiento de los Pueblos Indígenas: la planta de coca- Ayu, Abimaya, Kaji, Jibina, lpatuina, Maso, Éxs, lbihe, Jibiho, Jiibi, Ta’áfika, Fatu, Patu Dktk- entregada por los padres y madres creadores”.

A través de un trabajo articulado entre el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y el Ministerio de Relaciones Exteriores, presenta ante la UNESCO este expediente, resultado de un proceso conjunto con los pueblos indígenas del país.

Este proceso es el resultado de un trabajo conjunto con los pueblos indígenas del país, quienes son protagonistas, guardianes y transmisores de estos saberes ancestrales. Desde sus propias visiones del mundo, estos pueblos han preservado prácticas culturales, espirituales, medicinales y comunitarias asociadas a la planta de coca, entendida como un elemento fundamental en sus sistemas de conocimiento y en su relación con el territorio.

La postulación busca incluir estas prácticas en el Registro de Buenas Prácticas de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, un mecanismo que reconoce iniciativas ejemplares orientadas a la protección y transmisión del patrimonio vivo a las futuras generaciones. Esta postulación refleja la importancia que Colombia otorga al reconocimiento de los sistemas de conocimiento de los pueblos indígenas como parte integral de su patrimonio cultural inmaterial y a la necesidad de visibilizar sus prácticas desde sus propios significados y usos. Con ello, Colombia se suma a los esfuerzos internacionales que promueven el reconocimiento de experiencias inspiradoras lideradas por comunidades portadoras de saberes.

En el marco de la construcción de este expediente, se reunieron diferentes pueblos indígenas que, desde su ley de origen, reconocen la planta de coca como un pilar esencial de su identidad cultural y espiritual. Este ejercicio colectivo no solo consolida un proceso de salvaguardia, sino que también fortalece el reconocimiento de los pueblos como autoridades de su propio conocimiento.

Asimismo, esta iniciativa reafirma el compromiso del Estado colombiano con la protección del patrimonio cultural inmaterial, el respeto por los sistemas de conocimiento indígena y la superación de la estigmatización histórica de la planta de coca, que durante décadas ha sido reducida a su asociación con economías ilícitas, desconociendo su profundo valor cultural y ancestral.

La visibilización de estos saberes, así como de las prácticas asociadas al uso integral de la planta, —espiritual, medicinal, cultural y ritual—, y su contribución al cuidado de ecosistemas diversos, constituye una apuesta por reconocer a los pueblos indígenas como actores fundamentales en la conservación de la diversidad cultural y biocultural del país.

M.R.E



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