Juan Diego Patiño Ochoa llevó esperanza a Apía con un comedor que alimenta sueños

  • Con la emoción reflejada en los rostros de decenas de niños, el gobernador Juan Diego Patiño Ochoa entregó el nuevo restaurante escolar de una institución que durante años esperó ver culminada su obra, en una jornada que combinó avances en infraestructura, mayor cobertura alimentaria y un mensaje directo al corazón de la niñez risaraldense.

Apía, 28 de febrero de 2026.

La mañana comenzó con un gesto sencillo: el mandatario llamó a los estudiantes a acercarse. Los niños dejaron por un momento el bullicio habitual y rodearon el espacio recién adecuado. Las mesas, aún impecables, simbolizaban mucho más que mobiliario nuevo: representaban la certeza de que la espera empezaba a quedar atrás.

La institución educativa, que durante años acumuló retrasos, alcanza hoy un 78 % de ejecución. El gobernador recordó que, cuando fue diputado, en ese mismo municipio se debatió la situación de los megacolegios inconclusos. Ahora, como jefe del gobierno departamental, destacó que varias de esas infraestructuras se han reactivado en articulación con el Fondo de Financiamiento de la Infraestructura Educativa (FIE).

En Apía ya se habían habilitado aulas complementarias para descongestionar la sede, y en Santa Rosa de Cabal avanzan aulas temporales para la Institución Educativa Veracruz, como parte del mismo proceso de recuperación de proyectos educativos.

Alimentación que cambia historias

Uno de los anuncios centrales fue el balance del Programa de Alimentación Escolar (PAE) en los 12 municipios no certificados de Risaralda. Al inicio de la administración, la cobertura estaba cercana al 68 % de la matrícula, lo que equivalía a unos 28.000 estudiantes. Hoy el cubrimiento se aproxima al 80 %, ampliando la atención a miles de niños y niñas adicionales.

Además del aumento en cobertura, se redujo la ración industrializada y se fortaleció la modalidad preparada en sitio, que permite ofrecer alimentos más frescos y adecuados. Con la dotación adicional que gestionará la Alcaldía, este comedor reforzará ese modelo.

El mandatario recordó que, en muchos sectores rurales, la comida que reciben los estudiantes en la escuela es la más importante del día. Por eso, insistió en que garantizar calidad y continuidad en el servicio es una apuesta por la permanencia escolar y por el bienestar de las familias.

Infraestructura que vuelve a latir

Durante su intervención, el gobernador invitó a los niños a valorar el estudio como la herramienta más poderosa para transformar sus vidas. Los animó a proyectarse como técnicos, tecnólogos y profesionales acordes con la vocación productiva del departamento, promoviendo una educación pertinente y conectada con las oportunidades de Risaralda.

Antes de despedirse, dejó un compromiso: regresar a Apía para cortar la cinta de los dos megacolegios que avanzan en el municipio. Mientras tanto, el nuevo comedor empieza a cumplir su misión diaria. Entre platos servidos y conversaciones infantiles, la obra deja de ser una cifra en ejecución para convertirse en un espacio donde se alimenta algo más que el cuerpo: se alimenta el futuro.

Información – Fotos: Prensa Gobernación de Risaralda



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