
- Los anfibios son considerados bioindicadores por excelencia, pues su piel permeable los hace extremadamente sensibles a los cambios en la calidad del agua, el suelo y el aire.
Pereira, 27 de marzo de 2026.
El grupo de los anfibios es, sin duda, el más sobresaliente en términos de endemismo en Risaralda, pues de las 150 especies aproximadamente, 90 son endémicas de Colombia y 39 son exclusivas del departamento, lo que convierte a esta región en un territorio de responsabilidad global para su conservación.
Los anfibios son considerados bioindicadores por excelencia, pues en muchas de sus especies, su piel permeable los hace extremadamente sensibles a los cambios en la calidad del agua, el suelo y el aire, actuando como una alerta temprana frente al deterioro ambiental. Entre las especies más destacadas se encuentra Caecilia marielae, una caecilia descrita recientemente para la ciencia; la salamandra Bolitoglossa tatamae, asociada al Parque Nacional Natural Tatamá; y varios anuros de gran valor simbólico y ecológico, como Nymphargus chami, que lleva el nombre del corregimiento de San Antonio del Chami, y Pristimantis blasi, nombrada en honor a Blas, líder ambiental del corregimiento de Santa Cecilia y contratista de la CARDER.
En medio de esta riqueza es importante hacer especial atención en la Pristimantis mars, una rana de lluvia endémica de Risaralda registrada únicamente en el municipio de Mistrató y clasificada en peligro crítico de extinción, así como la Oophaga histrionica, la llamativa rana venenosa roja presente en Pueblo Rico y Mistrató.
Sobre esta última especie, la bióloga de la CARDER, Jackeline Rivera expresó que: “Para la Oophaga histriónica, que es una de las especies endémicas de Risaralda, venimos realizando desde hace unos años varios proyectos, entre ellos el monitoreo poblacional con la comunidad Santa Cecilia. También venimos desarrollando un proyecto de genética poblacional con la cual vamos a determinar de qué sitios extraen los individuos de esta rana con el fin de combatir el tráfico ilegal, además de conocer cómo está el estado actual de las poblaciones en términos genéticos, es decir, si entre las poblaciones de los morfos rojo, naranja y amarillo hay un flujo génico o si están diferenciadas geneticamente, y de esa manera poder tomar las acciones de conservación correspondientes para poder conservar la especie, y las poblaciones que tenemos en la zona. En este momento nos encontramos en la fase de escritura, ya terminamos de realizar los análisis, para lo cual tenemos resultados muy interesantes, y esperamos en el transcurso de este primer semestre ya tener la escritura de todos los resultados”.
Finalmente, es fundamental reconocer que cada una de estas especies es, en sí misma, un patrimonio natural irremplazable del mundo, y de nuestro departamento.
Fotos: Prensa CARDER















