
- A través de un programa con alto sentido social, el Gobernador Juan Diego Patiño Ochoa y la gerente de la Lotería del Risaralda unieron esfuerzos para dignificar la vida de la fuerza de ventas. La emblemática pareja de esposos, que ha vendido tres premios mayores, recibió una remodelación de su vivienda que transformó su calidad de vida en un 100%.
Dosquebradas, 8 de junio de 2026.
Detrás de cada billete de la Lotería del Risaralda hay una historia de esfuerzo, historias de vida inspiradoras como la de don Sabulón y doña Gloria.
Son esposos, compañeros de esquina y cómplices de la vida. Llevan casi 50 años caminando juntos —están cerca de celebrar sus bodas de oro— y 42 años vendiendo lotería en el mismo puesto de Pereira.
Hoy, después de una vida entera dedicada a llevarles la suerte a los demás, la fortuna tocó a su propia puerta gracias al programa de Responsabilidad Social de la Gobernación de Risaralda, a través de la EDUR, que entrega mejoramientos de vivienda.
Esta iniciativa cobró vida gracias a la gestión de la gerente de la Lotería del Risaralda, quien alzó la voz ante la administración departamental para buscar el bienestar de sus loteros más vulnerables, encontrando un respaldo absoluto e inmediato por parte del gobernador Juan Diego Patiño Ochoa.
Una vida compartida en el mismo puesto

Don Sabulón llegó al oficio por azar. Trabajaba en la construcción, en una rutina inestable de “un mes de trabajo y un año de descanso”, hasta que un amigo le recomendó conseguir un cajoncito para vender chance y lotería en la puerta de la Lotería del Risaralda. Allí se quedó para siempre. Poco después, su esposa Gloria se unió a la jornada y, desde entonces, son inseparables.
“Trabajamos ahí juntos y si él tiene que ir a hacer alguna vuelta yo le cuido el puesto, si yo tengo que ir, él me cuida el puesto y así, para poder hacer las vueltas”, relata doña Gloria con la sencillez de quien ha construido un hogar con perseverancia.
Su casa actual, ubicada en el barrio Bombay de Dosquebradas, la consiguieron hace 27 años a través de un subsidio de vivienda del antiguo Inurbe.
El dinero restante para pagarla mes a mes salió, paradójicamente, de las bonificaciones que la Lotería del Risaralda les otorgaba cada vez que vendían la suerte. Y vaya si tenían buena mano: a lo largo de su historia han vendido tres premios mayores.
El regalo de la dignidad

A pesar de la alegría de tener un techo propio, los años pasaron y la vivienda comenzó a deteriorarse. Los ingresos diarios no alcanzaban para realizar las mejoras requeridas y, con los achaques de salud propios de la edad, la posibilidad de arreglar la casa se veía cada vez más lejana.
La rutina de la pareja sigue siendo admirable. Se despiertan a las 4:00 de la mañana todos los días y, aunque las enfermedades los han obligado a llegar al puesto a las 7:00 de la mañana —un poco más tarde que antes—, sus jornadas se extienden hasta pasadas las 5:30 de la tarde de lunes a jueves y hasta las 8:00 de la noche los viernes, día del sorteo.
Desde su llegada a la gerencia de la Lotería del Risaralda, Bibiana Garcés González entendió que, más allá de la misión comercial, existía también una misión con las personas que hacen posible que la Lotería sea hoy una de las más destacadas.
Fue así como, a partir de la caracterización realizada a la fuerza de venta, se iniciaron las gestiones ante el departamento. La solicitud fue escuchada y atendida con empatía por el gobernador Juan Diego Patiño Ochoa, quien direccionó los esfuerzos a través de la EDUR para hacer realidad este beneficio.
De esta manera, la Gobernación de Risaralda transformó por completo los espacios donde Gloria y Sabulón descansan después de sus largas jornadas de trabajo.
La intervención incluyó la renovación del techo, la cocina y el baño, además del revoque de las paredes y la pintura total de la vivienda.
“Estamos muy contentos porque sí, esta casa nos cambió el ciento por ciento toda la vida. Como teníamos las otras piezas, allá eso no estaba revocado ni estaba pintado… quedó el ciento por ciento el mejoramiento de vivienda”, expresa doña Gloria con gratitud.
Un eco en la Gobernación
El impacto de este programa ha despertado una profunda gratitud en la pareja, que no ahorra elogios para la sensibilidad de la actual gerencia de la Lotería y la voluntad política del gobernador Juan Diego Patiño Ochoa para materializar estas ayudas, que también incluyen paquetes alimentarios periódicos.
“Yo estoy muy agradecido con todos los de la Lotería Risaralda, los empleados, todos, con la gerente que nos ha ayudado mucho… Es la única gerente que ha hecho lo que ha hecho por nosotros y ha encontrado eco en un gobernador”, afirmó conmovido don Sabulón.
“Al doctor Juan Diego Patiño le tenemos que agradecer porque la doctora gestionó mucho para que nos ayudara con el mejoramiento de vivienda… Que mi Dios les pague y les aumente mucho para que les den a más personas que lo necesiten”, concluyó doña Gloria.
Con acciones como esta, la Gobernación de Risaralda y su Lotería demuestran que la entidad es mucho más que un juego de azar: es una institución con sentido social que trabaja día a día para retribuir con bienestar y dignidad a quienes dedican su vida a recorrer las calles sembrando esperanza.
Durante 2025, con el apoyo del gobernador Juan Diego Patiño Ochoa, se logró gestionar subsidios para el mejoramiento de vivienda dirigidos a los loteros. En total, fueron postulados 27 vendedores, de los cuales 12 resultaron habilitados para recibir este beneficio. Entre ellos están Sabulón y Gloria, quienes hoy levantan sus manos en gratitud.
Información – Fotos: Prensa Gobernación de Risaralda















