
Este 30 de marzo de 2026, el Instituto del Sistema Nervioso del Risaralda conmemora el Día Mundial del Trastorno Bipolar para recordar que un diagnóstico a tiempo marca la diferencia.
El trastorno bipolar, antes llamado depresión maníaca es una enfermedad de salud mental crónica que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta el estado de ánimo, la energía, la actividad y la ideación de la persona que se caracteriza por la aparición de episodios maníacos (o hipomaníacos) y depresivos. Según datos del año 2025 de la OMS, se estima que 37 millones de personas (o el 0,5 % de la población mundial), entre ellos 34 millones de adultos, vivían con un trastorno bipolar en el año 2021.
A diferencia de los altibajos emocionales que cualquier persona experimenta, los cambios en el trastorno bipolar son mucho más intensos y pueden afectar la capacidad de una persona para realizar tareas cotidianas.
El Dr. Jairo Franco Londoño, psiquiatra del Instituto del Sistema Nervioso del Risaralda explica que, aunque no se conoce la causa exacta del trastorno bipolar, hay varios factores biológicos como los genéticos; psicológicos y sociales que podrían tener origen en su aparición y evolución.
El experto expone 4 mitos y realidades del trastorno bipolar:
- Mito: “Mucha gente dice «estoy bipolar» porque amaneció feliz y luego se enojó”.
Realidad: Los episodios de manía o depresión suelen durar días, semanas o incluso meses. No son cambios momentáneos de minutos; son estados sostenidos que alteran el funcionamiento biológico del cerebro.
Durante un episodio maníaco, la persona tiene un estado de ánimo muy alto y mucha vitalidad. Se siente muy contenta, excitada e hiperactiva. También puede sentirse eufórica, cambiar bruscamente de estado de ánimo y exteriorizar mucho sus emociones (por ejemplo, puede reírse sin parar o sentirse más irritable, nerviosa e inquieta que lo normal). Hay que tener en cuenta que se pueden presentar episodios hipomaníacos, en los que hay síntomas similares a los maníacos, pero de menos intensidad, que no suelen alterar en la misma medida la capacidad funcional de la persona.
Mientras que, durante un episodio depresivo, la persona tiene un estado de ánimo depresivo y se siente triste, irritable y vacía. Además, puede perder el interés por realizar actividades de las que antes disfrutaba y no obtener placer al realizarlas.
En función del patrón de los episodios maníacos o hipomaníacos y depresivos, se distinguen dos tipos principales de trastorno bipolar:
- De tipo I: la persona presenta uno o más episodios maníacos entre los cuales se dan episodios depresivos, que con el tiempo suelen ser más frecuentes que los maníacos.
- De tipo II: se dan uno o más episodios hipomaníacos y al menos un episodio depresivo, pero no hay episodios maníacos.
- Mito: “Solo necesitas ser más positivo y motivarte para salir de la crisis”.
Realidad: El trastorno bipolar es una enfermedad neurobiológica, no una debilidad de carácter. Existe una desregulación real de neurotransmisores y del sistema circadiano. Sin el tratamiento adecuado (médico y terapéutico), la voluntad no es suficiente. - Mito: «Los medicamentos te convierten en un ‘zombie’ y te quitan la personalidad».
Realidad: El objetivo del tratamiento farmacológico es estabilizar a la persona diagnosticada con Trastorno Bipolar para que recupere su esencia y tenga una vida funcional. Si alguien se siente como un ‘zombie’, el psiquiatra debe revisar la medicación y darles seguimiento a posibles efectos secundarios ya que cada persona es diferente, pues no es aconsejable abandonar el tratamiento. - Mito: “Tener trastorno bipolar significa que nunca podrás tener una vida normal o trabajar».
Realidad: Con un diagnóstico temprano y un tratamiento integral (psicofármacos, terapia y hábitos de sueño), la gran mayoría de las personas con esta condición llevan vidas plenas, exitosas y estables. El trastorno bipolar es una condición crónica manejable.
Las intervenciones psicológicas, la terapia interpersonal y la psicoeducación individual, así como como la terapia cognitivo-conductual, podría contribuir a aliviar los síntomas depresivos y la posibilidad de que reaparezcan. Además, la psicoeducación familiar permite que las familias y conocidos entiendan y ayuden a los pacientes que están diagnosticados con trastorno bipolar, la cual en caso tal, se combina con tratamiento farmacológico, señaló, la psicóloga del Instituto del Sistema Nervioso del Risaralda, Ángela Henao.
Prensa: Instituto del Sistema Nervioso del Risaralda















