
- Este Día de la Madre, la Lotería del Risaralda rinde homenaje a María Aceneth Londoño. Ella es el reflejo de miles de mujeres que, con un fajo de billetes bajo el brazo y el amor de madre como motor, han transformado la suerte de todo un departamento.
Pereira, 9 de mayo de 2026.
A las diez de la mañana, cuando el sol de Pereira empieza a calentar el asfalto, una figura destaca en la cuadra. No es solo por su sonrisa contagiosa o por el radio que siempre sintoniza la emisora Bésame; es por su elegancia.
María Aceneth Londoño camina con la seguridad de quien sabe que la vida se gana con paso firme y, preferiblemente, en tacones.
«Todo entra por los ojos», dice ella mientras se acomoda en su silla, su «oficina» de calle donde desde hace 38 años despacha sueños en forma de Lotería.
Para María Aceneth, la feminidad no se negocia, ni siquiera tras casi cuatro décadas de trabajo incansable. Estar bonita es su sello, pero su verdadera belleza reside en una historia de valentía que comenzó entre escobas y mandados.
Hace 38 años, María Aceneth no vendía lotería; limpiaba la agencia distribuidora con la cual se comenzó a acercar al mundo de la Lotería, allí también hacía los mandados.
Era una jovencita con más sueños que monedas en el bolsillo. Fue allí, entre los mostradores de la agencia, donde conoció al padre de sus hijos. A los 16 años ya era mamá. A los 23, se convirtió en jefa de hogar, con dos hijos pequeños y una sola certeza: la Lotería del Risaralda sería su aliada. «Este es mi emprendimiento», afirma con orgullo. «Yo no le trabajo a nadie, soy mi propia jefa y de aquí ha salido todo».
Una ingeniera y un barbero: Los premios mayores

Cuando María Aceneth habla de sus hijos, sus ojos brillan más que cualquier número dorado. Marcela, de 35 años, hoy es una destacada Ingeniera Industrial. Su hijo, de 29, es un talentoso barbero y emprendedor de una empresa de maní.
Cada semestre de universidad, cada uniforme escolar y cada ladrillo de su casa propia, fueron pagados con la venta juiciosa de la lotería.
Mientras ella entregaba premios a desconocidos, la vida le entregaba el premio más grande: ver a sus hijos convertidos en «personas de bien».
«Fui mamá muy joven, solo quería uno y llegaron dos, pero aquí vamos los tres», cuenta entre risas.
Pero hay que reconocer que el éxito de esta madre valiente, no ha sido cuestión de azar, sino de una disciplina inquebrantable. María Aceneth es la última en irse de la cuadra; se queda hasta las 7:30 de la noche, escuchando a sus clientes, dándoles consejos y compartiendo esa alegría que la ha hecho famosa en el sector.
Para ella, la clave es ser «correcta». En un mundo donde el dinero fluye constantemente, María Aceneth sabe que la confianza de las agencias es su mayor capital. «Hay que ser muy juiciosa y pagar correctamente. Aquí se ve mucha plata, pero uno sabe que eso no es de uno y hay que responder para que nos puedan entregar la Lotería”.
Ese compromiso es el que hoy la hace sentirse respaldada por la actual administración. Con entusiasmo, resalta la gestión de la gerente Bibiana Garcés y del gobernador Juan Diego Patiño. «Esa gerente es espectacular, lo que nos han dado a los loteros, ese almuerzo… no hay palabras para agradecer esa gestión», comenta mientras acomoda sus billetes.
El descanso de una madre guerrera

Los sábados, María Aceneth cambia los tacones por el calor del hogar. Es el día de ver la casa «bien bonita», de lavar la ropa y consentir a su nieta de 9 años. Los domingos son sagrados: misa, almuerzo en familia y, si Dios lo permite, una salida a algún pueblo o a la finca.
A sus 38 años de servicio, no piensa en el retiro. Se siente aliviada, llena de energía y con la radio lista para seguir alegrando la cuadra. «Hasta que Dios me dé las fuerzas», dice con una determinación que inspira.
Este Día de la Madre, la Lotería del Risaralda rinde homenaje a María Aceneth Londoño. Ella es el reflejo de miles de mujeres que, con un fajo de billetes bajo el brazo y el amor de madre como motor, han transformado la suerte de todo un departamento.
Porque en Risaralda, cuando compras la Lotería, no solo estás apostando a un número, estás apoyando la historia de mujeres como María Aceneth, que demostraron que el compromiso es el camino más corto hacia el éxito.
Información – Fotos: Prensa Gobernación de Risaralda















