
- En la sede educativa El Claret, instituciones, comunidad y mujeres campesinas se unieron en una jornada que promovió la seguridad alimentaria a través de la formación, la siembra y el trabajo colectivo, impactando a familias del sector rural.
Pereira, Risaralda, 19 de marzo de 2026.
En medio de las montañas del corregimiento de Combia Baja, donde la vida transcurre al ritmo del campo, la escuela El Claret se convirtió en un punto de encuentro para sembrar mucho más que alimentos: conocimiento, comunidad y oportunidades para las familias rurales.

Allí, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario de Risaralda lideró una jornada que integró a diferentes instituciones, entre ellas la Policía de Carabineros, comunidades educativas y grupos de mujeres rurales, en torno a un propósito común: fortalecer la seguridad alimentaria desde el territorio, una iniciativa que hace parte de la filosofía del gobernador Juan Diego Patiño Ochoa.
Kathalina Villamar Toro, coordinadora del programa de Seguridad Alimentaria de la secretaría de Desarrollo Agropecuario, explicó que esta actividad buscó acercar el conocimiento a las comunidades rurales y promover prácticas que puedan replicarse en los hogares.
UN ENCUENTRO CON POLICÍA DE CARABINEROS

“Nos encontramos en la sede del Claret en Combia Baja integrando diferentes instituciones, como la Policía de Carabineros, dos instituciones educativas y la comunidad de mujeres de la vereda San Marino. Hoy estamos desarrollando prácticas de seguridad alimentaria, siembra y capacitaciones para que este conocimiento pueda replicarse en las casas y en otras instituciones”, señaló.
Durante la jornada, los asistentes participaron en actividades de siembra de hortalizas, capacitaciones prácticas y espacios de integración, además de conocer de cerca el trabajo de la Policía de Carabineros a través de muestras con equinos y caninos, generando una experiencia pedagógica diferente para la comunidad.

Un actor clave de este proceso es el grupo de mujeres rurales de la vereda San Marino, que desde hace varios años vienen trabajando de manera organizada en torno a la producción de alimentos y el fortalecimiento comunitario.
Luz Pizarra Grajales, integrante del grupo, destacó el impacto que estos procesos han tenido en sus vidas y en su entorno.
“LO HACEMOS CON AMOR”

“Somos un grupo de mujeres que llevamos años trabajando en la seguridad alimentaria. Para nosotras significa mucho porque no solo cultivamos nuestros propios alimentos, sino que también fortalecemos nuestra comunidad y nuestro bienestar como mujeres. Todo lo que producimos es orgánico, lo hacemos con nuestras propias manos y con mucho amor”, expresó.
Además, resaltó que estos espacios fortalecen la producción y el tejido social.
“Este grupo también ha sido un espacio para apoyarnos, para crecer juntas y fortalecer tanto nuestra parte espiritual como emocional. Para nosotras, lo más bonito es eso: seguir fortaleciéndonos como mujeres”, agregó.

Desde la institucionalidad, este tipo de iniciativas reflejan un trabajo articulado que busca impactar de manera directa a las comunidades rurales, especialmente a mujeres cabeza de hogar y familias campesinas.
EN PROCURA DE UN FUTURO SOSTENIBLE
El capitán Rodrigo Antonio Sierra Domínguez, jefe de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Metropolitana de Pereira, destacó la importancia de este trabajo conjunto.

“Hemos desarrollado un trabajo articulado con la Secretaría de Desarrollo Agropecuario dirigido a las comunidades rurales y a las mujeres cabeza de hogar, donde a través de proyectos productivos como las huertas, llevamos conocimientos para que puedan generar sustento y productividad en sus hogares”, afirmó.
Hoy, desde la escuela y desde cada huerta, se sigue sembrando un futuro más sostenible, donde las comunidades rurales cuentan con herramientas para producir, alimentarse mejor y construir bienestar desde su propio territorio.
FOTOS


Información – Fotos: Prensa Gobernación de Risaralda















