
En un llamado al mundo para avanzar hacia la descarbonización de la economía, la ministra de Ambiente (e), Irene Vélez Torres, reafirmó el compromiso de Colombia por consolidar una alianza internacional de naciones que prioricen la vida sobre la dependencia extractivista.
Así lo destacó al intervenir en la ‘Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles’, que se desarrolla en Santa Marta del 24 al 29 de abril, con presencia de delegaciones de 90 países.
La funcionaria resaltó que el país se ha convertido en un referente para el Sur Global, al proponer un modelo de desarrollo que rompe con la inercia de los hidrocarburos y apuesta por la soberanía energética basada en fuentes renovables.
Colombia ha trazado una hoja de ruta clara que busca diversificar la matriz energética, promoviendo proyectos de hidrógeno verde y de energía eólica y solar en regiones históricamente olvidadas. Esta estrategia no solo responde a la urgencia climática global, sino que se plantea como una herramienta de equidad social.
Al respecto, la ministra Irene Vélez se refirió a la urgencia de acometer este cambio: “No estamos ante una opción sino ante un imperativo ético. Colombia está demostrando que es posible construir una economía productiva que no dependa de la herencia del petróleo».
La visión de Colombia ha tenido impacto en el escenario internacional, logrando atraer el interés de inversionistas y gobiernos interesados en la estabilidad de las energías limpias.
La ministra Velez subrayó la importancia de este nuevo enfoque al declarar: “Estamos gestando un nuevo poder con países decididos a dejar atrás la era del petróleo, uniendo fuerzas para que la transición sea justa, financiada y técnicamente viable para nuestras comunidades».
Este liderazgo ha sido documentado por medios de comunicación de alto impacto global. En una entrevista reciente publicada por la agencia Francesa de Prensa y France 24, bajo el título ‘Ministra colombiana reivindica nuevo poder con países decididos a dejar el petróleo’, Vélez profundizó en cómo la unidad de naciones con visiones compartidas permite negociar en mejores condiciones frente a las dinámicas del mercado global.
En dicho espacio, se destacó el rol de Colombia como articulador de un bloque que busca equilibrar la balanza entre el desarrollo económico y la preservación de los ecosistemas.
A nivel interno, el Gobierno colombiano continúa trabajando en el fortalecimiento de las ‘comunidades energéticas’, permitiendo que la ciudadanía sea protagonista en la generación y gestión de sus propios recursos.
Este modelo busca reducir los costos de las tarifas eléctricas y democratizar el acceso a la energía en los territorios más apartados del país.
La meta es clara: reducir progresivamente la exploración de nuevos yacimientos, mientras se acelera la implementación de tecnologías de punta que garanticen la seguridad energética a largo plazo.
Asimismo, se ratifica que el camino hacia una economía descarbonizada es irreversible. A través del diálogo social y la cooperación científica con socios estratégicos, Colombia se posiciona como pionera de la lucha contra el calentamiento global.















