
- En Belén de Umbría, un grupo de jóvenes rurales decidió desafiar una de las mayores problemáticas del campo colombiano: el abandono generacional. Hoy, desde sus fincas y una planta de transformación agroindustrial, no solo producen café y plátano; también exportan sueños, generan empleo y demuestran que si hay futuro en el campo.
Pereira, 16 de mayo de 2025.
En las montañas verdes de Belén de Umbría, donde durante años el campo parecía quedarse sin jóvenes y sin esperanza, hoy ocurre algo distinto. Mientras muchos soñaban con irse, ellos decidieron quedarse.

No fue una decisión sencilla. Las fincas enfrentaban dificultades administrativas, poca tecnificación y una fuerte dependencia de agroquímicos. El campo, para muchos jóvenes, ya no representaba oportunidades. Pero para un grupo de jóvenes risaraldenses, esa realidad no fue motivo para abandonar la tierra, sino la razón principal para transformarla.
Así nació PLANTESA, una cooperativa creada en diciembre de 2022 por jóvenes campesinos que decidieron demostrar que sí es posible vivir del campo de manera rentable, digna y sostenible.
“Somos orgullosamente campesinos y creemos firmemente que sin jóvenes en el campo no hay futuro”, expresó Jazmin Restrepo Ceballos, gerente de la cooperativa.
De un sartén casero a los mercados internacionales

La historia de PLANTESA no comenzó en grandes oficinas ni con millonarias inversiones. Comenzó entre cultivos, esfuerzo colectivo y un sartén casero donde prepararon por primera vez los chips de plátano que hoy cruzan fronteras.
Lo que inició como una idea entre jóvenes rurales, poco a poco se convirtió en una apuesta empresarial sólida basada en tres pilares: formación técnica y empresarial, transformación productiva y generación de valor agregado.
Del café tradicional nació TESACOFFEE, un café especial que incrementó significativamente su rentabilidad. Del plátano surgió TESA HARINA como alternativa agroindustrial. Y posteriormente llegaron los TESA CHIPS, el producto insignia de la cooperativa, que hoy tiene presencia en mercados internacionales.
“Hay 5.000 marcas de chips, pero la nuestra es la 5001. Nosotros no solamente vendemos un producto, vendemos una experiencia y una historia detrás de él”, contó Jazmin Restrepo.
Hoy, esa historia ya llegó a Estados Unidos.

Desde Belén de Umbría salió un envío de más de 2.100 tarros de chips de plátano con destino a Texas, consolidando el sueño que durante años parecía lejano para estos jóvenes rurales.
“Hoy no solamente es un envío, hoy se cumple un sueño de todos los jóvenes de PLANTESA, de todo nuestro equipo de trabajo que se unió para poder dar este paso que un día veíamos muy lejano, pero que hoy ya es una realidad”, afirmó emocionada la gerente de la cooperativa.
Un modelo donde el valor se queda en el territorio

PLANTESA entendió que producir materia prima no era suficiente. Por eso construyeron un modelo de economía circular donde cada eslabón fortalece al otro.
Hoy la cooperativa integra toda la cadena de valor: producción de semilla, cultivo en finca, transformación agroindustrial y comercialización.
Cada joven trabaja su tierra bajo lineamientos técnicos comunes enfocados en sostenibilidad, eficiencia y calidad. La producción llega posteriormente a la planta de transformación, donde se generan productos con identidad propia y valor agregado.
Ese trabajo colectivo les ha permitido abrir mercados nacionales e internacionales y establecer alianzas comerciales con empresas como Meccato Shop en Dallas – Texas, Colombian Products en Orlando y otros aliados comerciales en Estados Unidos.
“Nosotros no somos una cooperativa que espera solamente ayudas. Tenemos una visión empresarial y creemos firmemente que también debemos aportar esfuerzo propio, talento humano y compromiso para crecer”, explicó Jazmin Restrepo.
El respaldo institucional que creyó en los jóvenes

Detrás del crecimiento de PLANTESA también existe un acompañamiento institucional que apostó por ellos desde el inicio.
La Gobernación de Risaralda, a través de la secretaría de Desarrollo Agropecuario, ha brindado acompañamiento técnico, fortalecimiento organizacional, apoyo en marketing, infraestructura, ruedas de negocios y visibilidad comercial.
“Desde que iniciamos hace tres años, nuestro principal aliado ha sido la Gobernación de Risaralda en cabeza del gobernador Juan Diego Patiño y del secretario Juan Carlos Toro. Ellos creyeron en nosotros cuando todavía no teníamos nada”, destacó Jazmin Restrepo.
Gracias a ese respaldo, los jóvenes de la cooperativa también tuvieron la oportunidad de participar en experiencias internacionales en España y ruedas de negocios que les permitieron fortalecer su modelo de cooperativismo rural.
El secretario de Desarrollo Agropecuario, Juan Carlos Toro Castellanos, resaltó que este tipo de procesos representan el verdadero empalme generacional que necesita el campo colombiano.
“Estos jóvenes reflejan que sí se puede tener ese empalme generacional, acompañando a sus padres y abuelos, y a través de la tecnología poder comercializar sus productos. Vamos a seguir apoyando estos procesos para que el campo de Risaralda sea rentable”, afirmó el secretario.
La granja del futuro: sembrar jóvenes para cosechar esperanza

La cooperativa ya piensa en las próximas generaciones. Por eso crearon “La Granja del Futuro”, una iniciativa donde jóvenes entre los 12 y 18 años comienzan a formarse técnica y académicamente para garantizar que el campo tenga nuevas generaciones preparadas y motivadas.
Allí, cada joven no solo aprende sobre producción agrícola. También se forma para liderar procesos empresariales, administrativos y comerciales dentro de la organización.
Porque en PLANTESA entendieron algo fundamental: el futuro del campo no depende únicamente de cultivar la tierra, sino también de cultivar liderazgo, identidad y oportunidades.
El orgullo de quedarse

En tiempos donde muchos jóvenes sienten que el campo no tiene futuro, en Belén de Umbría ocurre todo lo contrario.
Allí, un grupo de jóvenes decidió quedarse para demostrar que el campo también puede ser innovación, empresa, tecnología y progreso.
Y mientras un pallet cargado de chips de plátano viaja hacia Estados Unidos, en Risaralda también viaja un mensaje mucho más grande: cuando a los jóvenes se les da oportunidades, herramientas y propósito, no abandonan el campo; lo transforman.

Información – Fotos: Prensa Gobernación de Risaralda















