“Las madres cuidadoras somos unas berracas”

  • La Gobernación de Risaralda acompaña la historia de Gloria Osorio, una madre cuidadora que lucha diariamente por salir adelante junto a su hijo Eric y su madre Milvia.

Santuario, 16 de mayo de 2026.

A las cinco de la mañana, cuando buena parte de Santuario todavía duerme y el frío se pega a las paredes humildes de bahareque, doña Gloria Osorio ya lleva un mundo entero sobre los hombros.

En una casa donde el amor parece sostener las grietas, comienza todos los días una batalla silenciosa. No hay aplausos, no hay cámaras, no hay discursos. Solo una madre intentando que la vida alcance.

Eric Gallego Osorio tiene siete años. Sus ojos cargan hipermetropía, astigmatismo y ojo perezoso. Su cuerpo vive acelerado entre el autismo, la hiperactividad, los trastornos del lenguaje y una lucha diaria con la alimentación. A veces el mundo le pesa demasiado y las palabras no logran salir completas. Pero Gloria aprendió hace mucho que el amor también se habla en silencios, en terapias, en madrugadas y en paciencia.

Mientras lo prepara para ir a la escuela, también cuida a su madre, Milvia Dávila, una adulta mayor de 81 años que hoy enfrenta múltiples dificultades de salud y cuya movilidad se deteriora lentamente. Entre medicamentos, citas médicas, inhaladores, terapias y cuentas imposibles, Gloria intenta partirse en tres sin romperse del todo.

Y aun así sonríe Gloria y dice “Mi motivación siempre han sido ellos dos. Yo pienso primero en mi hijo y en mi mamá, en cómo salir adelante, en cómo conseguir lo que necesitan y en cómo darles una vida un poquito mejor cada día.”

Porque hay mujeres que aprendieron a convertir el cansancio en esperanza. “Nosotras las madres cuidadoras somos unas berracas”, dice Gloria. Y no lo dice con orgullo vacío, sino con la voz quebrada de quien ha tenido que aplazar sueños, estudios y hasta la propia vida para dedicarse completamente al cuidado de otros.

Agregando con entereza “Esto es una lucha constante. Uno como madre no está preparado para vivir algo así, pero aprende a levantarse todos los días, aunque esté cansada, aunque tenga miedo o, aunque las fuerzas ya no alcancen”.

Por eso, cuando las instituciones llegan, no llegan solamente con formularios o visitas técnicas. Llegan también con la posibilidad de recordarle a una madre que no está sola.

La Gobernación de Risaralda, a través de la Secretaría de Mujer, Familia y Desarrollo Social, adelanta actualmente el proceso de recepción de documentación para gestionar una ayuda técnica destinada a la señora Milvia Dávila, quien requiere un caminador para mejorar su movilidad y calidad de vida.

Una acción que hace parte del compromiso del gobierno departamental por seguir fortaleciendo el acompañamiento a las personas con discapacidad y a sus cuidadores, contribuyendo así a la entrega de más de 80 ayudas técnicas en distintos municipios del departamento.

Porque gobernar también significa mirar hacia esas casas donde nadie suele mirar. Hacia esas madres que resisten en silencio. Hacia esos niños que necesitan mucho más que diagnósticos.

Y mientras Eric corre, aprende, lucha y sonríe a su manera, Gloria sigue ahí. Aferrada a la vida como quien sostiene una vela en medio del viento. Demostrando que hay personas capaces de sobrevivir incluso cuando todo parece cuesta arriba.

Quizá eso sea el amor. Levantarse todos los días, aunque el cuerpo duela, aunque falte dinero, aunque el miedo no desaparezca…

Información – Fotos: Prensa Gobernación de Risaralda



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