
• Rubén Alzate y Luz Adiela Mejía siempre han estado al lado de su hija en el proceso deportivo que ya la tienen como una figura del tenis de mesa en el continente.
Valledupar, julio 6 de 2026.
Yéssica Alzate Mejía no solo es medallista de los Juegos Parasuramericanos, en el tenis de mesa, disciplina que empezó a practicar por hobbie familiar, en el municipio de Sonsón (Antioquia), también una campeona de la resiliencia y la disciplina.
El deporte siempre estuvo entre sus planes, desde niña, pero cuando empezó a practicar tenis de mesa, su padre, Rubén Alzate, le vio talento y buscó ayuda para que empezar un proceso deportivo, que empezó a dar frutos desde muy temprano, hecho que lo emocionó enormemente, como amante y apasionado de esta disciplina.

“Para mi el tenis de mesa es un regalo que me dio la vida y Dios, por eso estoy aquí, gracias a la disciplina, la constancia y la dedicación”, dice Yéssica, y no es para menos, pues cuando empezó a entrenar tenía que madrugar mucho para viajar varias veces a la semana de Sonsón a Medellín, en un recorrido de casi tres horas.
Pero ahí siempre estuvo su padre, para acompañarla, para aconsejarla, para guiarla y para animarla en cada competencia. En los diferentes campeonatos en los que puede estar, especialmente en el país, don Rubén es el aficionado más apasionado, dándole ánimo punto a punto, bola a bola, como ocurre en el torneo de los Juegos Parasuramericanos de Valledupar.
“Cuando gana, la busco para darle un abrazo y la felicito, pero también la apoyamos mucho cuando hay una derrota, aunque ahí es más emocional porque toca arroparla más”, cuenta Rubén, mientras celebra cada punto de cualquier partido como si fuera el de una final.

Pero ese acompañamiento va más allá de los campeonatos, también en está a su lado en los momentos más difíciles, como cuando tuvo que ser operada de urgencia, el año pasado en Cúcuta, por un problema intestinal, mientras participaba en una competencia nacional.
“Ella se esfuerza mucho y lo demostró con el solo hecho de estar en estos Juegos Parasuramericanos. Hace nueve meses tuvo una delicada cirugía, pero se superó y llegó a Valledupar casi sin entrenar y mírela cómo va”, agrega Rubén orgulloso de su hija, quien sumó dos medallas de bronce en equipos mujeres y mixtos, y espera seguir haciéndolo en las competencias individuales.

Yéssica no solo tiene talento, sino una mentalidad ganadora, que la ha llevado a sumar un sinnúmero de medallas en eventos nacionales e internacionales, como los Juegos Paranacionales y los Parapanamericanos juveniles, entre otros.
Ya estuvo en un mundial juvenil, en España, pero sus sueños van más altos, pues espera llegar a los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, para lo que está dispuesta a seguir con esa disciplina que la ha caracterizado desde que se inició en el deporte.
M.D















