
Bogotá, 14 de abril de 2026
Tras el cierre del séptimo ciclo de negociaciones en Tumaco, el equipo negociador del Gobierno nacional fue enfático en que, para avanzar en los diálogos de paz, es indispensable que este grupo armado demuestre una voluntad real de separarse de las economías ilícitas y el crimen organizado.
Durante las jornadas del 11 y 12 de abril, la delegación visitó la Laguna de Chimbuza, en Roberto Payán, donde se verificaron avances alentadores en la sustitución de cultivos de coca por productos como caña y cacao.
En esta zona, la comunidad y el grupo armado han logrado transformar el territorio con la construcción de un trapiche panelero, centros de piscicultura, una ladrillera y mejoras en infraestructura como escuelas y viviendas.
A pesar de estos buenos ejemplos, donde los líderes locales de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano anunciaron la erradicación de más de 1.300 hectáreas de coca, el panorama es distinto en otras regiones del departamento de Nariño.
La Consejería Comisionada para la Paz lamentó que algunas estructuras del grupo armado aún no asuman compromisos claros para abandonar el narcotráfico, limitándose únicamente a permitir el ingreso de programas estatales a sus zonas de influencia sin una acción directa de su parte.
La delegación también aclaró que el programa ‘Renhacemos’, encargado de la sustitución y transformación territorial, cuenta con los recursos económicos necesarios para cumplir lo pactado con las comunidades. Por lo tanto, recalcó, no hay excusas financieras para frenar los avances; lo que se requiere es que el grupo armado abandone la proliferación de cultivos ilegales con la misma determinación con la que los promovieron en el pasado.
Un paso importante en este proceso ha sido el acuerdo para crear dos Zonas de Ubicación Temporal, espacios diseñados para organizar el tránsito de los integrantes del grupo hacia la legalidad. Sin embargo, el Gobierno advirtió que estas zonas solo tendrán sentido si existe un compromiso serio de dejar atrás el crimen organizado y entender las nuevas realidades internacionales que rechazan estas prácticas.
Finalmente, el equipo liderado por el jefe negociador, Armando Novoa, reiteró que la meta principal es alcanzar resultados tangibles que pongan fin a la violencia en los territorios.
“Avanzar en la mesa de paz exige compromiso y seriedad», señalaron los delegados, subrayando que la paz solo será posible si se concreta la sustitución de economías ilegales por una vida digna para los habitantes de las regiones afectadas.
Con información de la Consejería Comisionada de Paz















