
- En dos albergues, uno urbano y otro rural, cada uno con 100 cupos, las personas que deseen salir del abismo del consumo de drogas reciben acompañamiento psicosocial. Diana Gracia es uno de los casos exitosos.
Pereira, julio 1 de 2026.
Cuando Diana Marcela Gracia Machado habla de su hijo de siete años de edad, las pupilas de sus ojos negros se dilatan y su sonrisa de dientes blancos se ilumina. No es para menos. Esta mujer afro, de 39 años, oriunda de Quibdó (Chocó), está dichosa porque pudo reencontrarse con ella misma y con su primogénito. Esa felicidad se la permitió el programa Habitante de Calle de la Secretaría de Desarrollo Social y Político de la Alcaldía de Pereira, bajo el liderazgo del alcalde Mauricio Salazar Peláez.
Diana es uno de los casos exitosos de esta iniciativa liderada por la Secretaría de Desarrollo Social y Político y dirigida a las personas en condición de calle, hombres, mujeres y población sexualmente diversa, de los 18 a los 60 años de edad. El programa tiene dos albergues con capacidad para 100 personas cada uno. Es gratuito para el usuario y busca brindar las herramientas para el reinicio de su vida y la reinserción en la sociedad.

En la primera fase del programa, el habitante de calle solicita ayuda en el albergue urbano, situado en la calle 20 con carrera 10, en el Centro de Pereira. Cuando el usuario supera el nivel de abstinencia y demuestra una voluntad sincera de superar su adicción, las directivas le ofrecen la oportunidad de llegar al albergue rural, ubicado en el corregimiento de Combia. Este es un espacio más agradable, en el cual se sienten útiles porque pueden cultivar la tierra, hacer otros trabajos y estudiar. Profesores de la Institución Educativa de Combia les dan clases; tienen la opción de culminar la primaria o el bachillerato y graduarse.
Iván Rendón, coordinador de los albergues, afirmó que a los usuarios del programa se les restablecen sus derechos como ciudadanos porque un gran porcentaje de ellos no tiene ni siquiera cédula de ciudadanía. Con la ayuda de la Registraduría Nacional del Estado Civil obtienen ese documento, con el cual pueden hacer cursos del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) en diferentes áreas.
En Pereira hay 1.054 habitantes de calle caracterizados. Para que esta cifra no aumente, el alcalde Mauricio Salazar ha invitado reiteradamente a los pereiranos a no dar limosna. Sin embargo, este es un hábito complejo de cambiar.
Jorge Iván Álvarez, subsecretario de Grupos Especiales y Población Vulnerable, afirmó que a los habitantes de calle siempre se les presenta la oferta institucional, pero buena parte la rechaza. Es una tarea ardua, pero ha dado buenos resultados, ya que en el presente año 18 personas han podido reinsertarse a la sociedad.
Esta es la historia de Diana Gracia, uno de los casos exitosos del programa Habitante de Calle de la Alcaldía de Pereira.
“Pude recuperar a mi hijo”

Recién terminó su bachillerato en Quibdó; Diana Gracia llegó a Pereira. Ella y su mamá se encontraron con su hermana, quien se les había adelantado, y empezaron a buscar mejores oportunidades de estudio y de trabajo. Diana comenzó a estudiar Administración del Medio Ambiente en la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP). Sin embargo, en una rumba con sus compañeros, abrió la puerta del infierno de la drogadicción: se fumó su primer “porro” (marihuana); después llegaron más de estos y luego pasó al perico (cocaína). Al comienzo, pudo manejar el consumo y seguir estudiando, pero este se le salió de control, empezó a faltar a clases y a no prepararse para los exámenes. Finalmente, se retiró de la carrera cuando apenas iba en cuarto semestre. En ese momento, su familia confirmó sus sospechas sobre la adicción a las drogas de Diana.
Con el bazuco, una droga elaborada a partir de los residuos de la producción de la cocaína y una de las más adictivas, el consumo de Diana se agudizó y su familia arrancó un ‘vía crucis’ para ayudarla. A lo largo de cerca de 20 años, ella salía de una fundación privada para la drogadicción y entraba a otra.
Durante ese periodo, tuvo un noviazgo con un hombre, también consumidor, y quedó embarazada. Su familia se ilusionó ante la posibilidad del fin del consumo de drogas de Diana debido a su nuevo estado. Sin embargo, ella consumió durante los nueve meses de gestación. Cuando el niño nació, hace siete años, la familia se lo quitó y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar le dio la custodia de este a la hermana de Diana. De la crianza del niño se ha encargado su abuela.
La recuperación de esta joven empezó cuando, en una fundación, le propusieron ir al albergue urbano del programa Habitante de Calle de la Alcaldía de Pereira. Ella no sabía exactamente a dónde había llegado. Sin embargo, del albergue se fue y regresó varias veces hasta que finalmente, como nunca antes, tuvo la firme decisión de dejar las drogas.

Diana demostró las condiciones para llegar a “La Granja”, como conocen al albergue rural los usuarios del programa. En ese lugar, su proceso de rehabilitación continuó sin dificultades significativas y, por esta razón, se merecía un premio. Un día, de sorpresa, su madre llegó a Combia con su nieto. El pequeño es el aliciente más inmenso para salir del infierno de las drogas definitivamente.
Hace tres años, Diana salió del programa, vive en su casa materna y estudia Licenciatura en Básica Primaria, también en la UTP. Hoy, hace parte del equipo de Gestores de Calle de la Alcaldía de Pereira y con su salario sostiene a su hijo. “Recuperé a mi hijo, él ya me dice mamá, como le decía a su abuela. Gracias al alcalde Mauricio Salazar por este programa para ayudar a personas como yo, que en algún momento estuvimos en el consumo”, afirmó Diana.
El mejor programa de Habitante de Calle, Pereira lo tiene.
Información – Fotos: Prensa Alcaldía de Pereira














