
Por Humberto Tobón.
Los grupos sociales más odiados, vilipendiados, perseguidos, torturados y sometidos por el presidente Donald Trump, el partido republicano y los supremacistas blancos, acaban de obtener una victoria histórica en las elecciones de medio término en Estados Unidos.
La aplastante derrota propiciada por demócratas de tendencia socialista, demócratas negros, mujeres demócratas, demócratas abiertamente gais y lesbianas, demócratas latinos, demócratas indígenas y demócratas musulmanes, evidencia la apertura política que están viviendo amplios sectores estadounidenses.
Meses atrás se habían observado tendencias electorales, donde minorías raciales, religiosas y sexuales habían ganado posiciones en varias ciudades, incluyendo Nueva York, donde un ugandés socialista e islamista chií ganó la alcaldía.
La contundente victoria del Partido Demócrata no sólo fue propiciada por los electores de esta colectividad, sino también por ciudadanos sin militancia política y muchos republicanos decepcionados de los resultados ofrecidos por la administración Trump.
Una base muy importante en el triunfo de los demócratas fueron los latinoamericanos, que han sido perseguidos inclementemente por el gobierno federal, dándoles un trato de delincuentes, deteniéndolos y deportándolos masivamente a diferentes países.
Otros que increíblemente aportaron a la derrota de Trump y su partido fueron electores de Kansas, un estado muy fuerte en la producción de trigo y cría de ganado, donde hacía un siglo no se elegía a un congresista demócrata; y los de Texas, que habían mantenido una mayoría republicana por más de tres décadas y ahora los castigaron tan drásticamente que no sólo perdieron la posición en el Senado, sino también la gobernación, que será ocupada por una mujer demócrata.
La “marea azul” ahogó a los republicanos en Ohio, Maine y las Carolinas del sur y norte, donde los senadores serán desde enero de 2027 del Partido Demócrata.
El respaldo entregado a los demócratas en alcaldías, gobernaciones y Congreso no es gratuito. Es un mandato para que se redireccione la economía, la salud, las relaciones internacionales y el intervencionismo militar, aspectos que tanto daño le hacen a los estadounidenses, que cada vez se están volviendo más pobres y vulnerables debido al aumento del costo de vida.
En esa misma dinámica, los demócratas tienen que definir su posición frente a Israel, la guerra contra Irán y el invento trumpista del Escudo de las Américas.
Los republicanos ya fracasaron en el gobierno y en el control político desde el Congreso y por eso los electores los castigaron. Los ciudadanos también le enviaron un mensaje político contundente a la Corte Suprema para que proteja los derechos de las personas y no sigan promoviendo con sus decisiones la violación de estos por parte del ejecutivo. Y, además, le están dando la oportunidad a los demócratas que salven al país de la catástrofe económica y social para que puedan aspirar seriamente a ganar la presidencia en dos años.
Economista y Periodista














