
Santa Marta, 28 de abril de 2026.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, a través del viceministro de Asuntos Multilaterales, Mauricio Jaramillo Jassir, encabezó la delegación de Colombia en la apertura de la plenaria del Segmento de Alto Nivel de la Primera Conferencia Más allá de los Combustibles Fósiles, que reúne a más de 60 delegaciones internacionales.
El encuentro, liderado por Colombia y los Países Bajos, busca impulsar soluciones concretas para proteger la vida, los territorios y enfrentar la crisis climática global.

En este escenario de alto nivel, Colombia puso sobre la mesa el reconocimiento de las asimetrías entre países y posicionó el concepto de transición justa como eje central. La discusión abordó desafíos como la dependencia económica y fiscal de los combustibles fósiles, los costos de financiamiento, la deuda y la necesidad de una transformación productiva. El objetivo: evitar nuevas formas de extractivismo y garantizar que ningún país quede rezagado en el camino hacia economías bajas en carbono.
Durante su intervención, el viceministro Jaramillo advirtió que la crisis climática avanza más rápido que la capacidad de respuesta colectiva. Señaló que, mientras sus impactos afectan con mayor intensidad a las poblaciones más vulnerables, persiste una economía internacional profundamente dependiente de los combustibles fósiles. “Esa contradicción debe terminar”, enfatizó.

Asimismo, destacó que el debate global ya no debe centrarse en si avanzar más allá de los combustibles fósiles, sino en cómo hacerlo de manera justa, ordenada y equitativa. “También debemos preguntarnos cómo hacerlo juntos, porque ningún país podrá alcanzar esta transformación por sí solo”, afirmó.
Otro de los puntos centrales de la intervención de Colombia fue el llamado a apoyar a los países altamente dependientes de los ingresos derivados de los combustibles fósiles, que requieren alternativas reales y sostenibles de desarrollo para superar desigualdades estructurales.

El viceministro indicó que avanzar en la transición energética implica liberar espacio fiscal frente a la deuda para invertir en el futuro. En este sentido, destacó que la transición justa debe construirse a partir de la diversificación económica, el fortalecimiento de la bioeconomía, el uso sostenible de la biodiversidad y el desarrollo de nuevas cadenas productivas que generen oportunidades en los territorios.
Jaramillo también advirtió sobre la necesidad de corregir señales económicas distorsionadas. Explicó que los subsidios que perpetúan la dependencia de los combustibles fósiles deben transformarse progresivamente en incentivos para la diversificación económica. Esto incluye no solo el impulso a energías limpias, la eficiencia energética, la electrificación del transporte y el acceso universal a energía asequible, sino también la reconversión industrial y el fortalecimiento de sectores sostenibles.

En materia financiera, Colombia planteó la urgencia de transformar la arquitectura financiera internacional. Esto implica fortalecer los mecanismos de cooperación y financiamiento, ampliar el acceso a recursos concesionales en condiciones justas y reformar los instrumentos de los bancos multilaterales de desarrollo. Asimismo, destacó la importancia de promover canjes de deuda por naturaleza y por inversión social que permitan liberar recursos fiscales.
En un cuarto eje, el país defendió la necesidad de que los Estados mantengan plena capacidad regulatoria para implementar políticas de transición, sin enfrentar barreras jurídicas incompatibles con el interés público y la acción climática. En este contexto, propuso abrir el debate sobre los mecanismos de solución de controversias inversionista-Estado (ISDS) y otros esquemas de arbitraje internacional.

El Gobierno también resaltó el papel de la sociedad civil, el sector privado y los gobiernos subnacionales, cuyos diálogos autogestionados han evidenciado altos niveles de ambición y acciones concretas. Estos esfuerzos, señaló deben ser reconocidos, fortalecidos e incorporados en las políticas públicas nacionales.
Finalmente, Colombia enfatizó que esta conferencia trasciende el intercambio de experiencias. Santa Marta se proyecta como punto de partida para una acción coordinada más ambiciosa, orientada a consolidar una coalición de países comprometidos con soluciones concretas.

“El reto es salir de Santa Marta con un norte claro. Definir mecanismos de acción coordinada, con metas concretas y medibles, que nos permitan superar la dependencia de los combustibles fósiles”, concluyó el viceministro.
Colombia reiteró su disposición para liderar este proceso e hizo un llamado a la comunidad internacional a dar un paso decisivo hacia un futuro sostenible.
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M.R.E















