RECONSTRUIR A PEREIRA, PERO NO A CUALQUIER COSTO

Por Humberto Tobón.

No es posible ni será comprensible y tampoco una decisión responsable emprender la reconstrucción de Pereira manteniendo el mismo modelo que todos los gobiernos pasados han adoptado, que se traduce en que se siga reparando, reforzando o ignorando las recomendaciones técnicas, en los mismos sitios que se han caído una y otra vez, causando muerte y destrucción.

La presión social está manifestándose hoy, exigiendo, por ejemplo, que sobre el colector de Egoyá y sus alrededores no se vuelva a construir y que ese espacio se convierta en un gran bulevar, lo que le cambiaría para siempre la fisonomía a Pereira y abriría nuevos escenarios de desarrollo urbano.

Una decisión de esta dimensión requiere un plan de ordenamiento territorial visionario e innovador, además de un cambio de paradigma para las próximas tres o cuatro décadas. También la necesidad de prohibir la ejecución de proyectos habitacionales, comerciales e industriales en una porción muy importante del territorio y destinar apreciables sumas de dinero para comprar las propiedades actuales y/o reubicar a los residentes.

Pero no puede ser solo Egoyá el que se intervenga. También se debe incluir la zona céntrica, los deprimidos sectores de la antigua galería y la comuna Villavicencio y el desastroso territorio paralelo a la avenida 30 de agosto desde la calle 21. ¿Será que tendremos una autoridad capaz de medírsele a semejante reto?

Esta desafortunada tragedia debe servir para iniciar la construcción de una ciudad moderna, segura e incluyente. Pereira merece avanzar en un profundo proceso de renovación urbana. Con una inversión de 10 billones es posible hacerlo y hacerlo muy bien.

Las autoridades y los planificadores deben ser conscientes que levantar la ciudad sobre las mismas ruinas será condenar a cerca de 120 mil personas a vivir en condiciones especialmente indignas y peligrosas. No se puede olvidar que volverá a temblar dentro de poco o de mucho tiempo. Y el propósito debe ser que ese fenómeno telúrico nos coja mejor preparados y no tengamos que lamentar tantas muertes, sumar tantas pérdidas materiales y multiplicar las afectaciones económicas

Así mismo, el ordenamiento territorial debe contemplar la posibilidad de consolidar una ciudad que se acerque al óptimo donde sus habitantes puedan encontrar servicios de salud, educación, comercio, ocio, transporte alternativo y trabajo en un tiempo no mayor de 15 minutos.

Una Pereira competitiva y atractiva es posible si entendemos que debemos pensar en grande, con títulos en mayúsculas, como lo hicieron muchos de quienes forjaron una historia de éxito en estos 163 años de nuestra ciudad.

Economista y Periodista



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